La bruja y la luna llena. Érase una vez en un pequeño pueblo en lo profundo del bosque, vivía una poderosa bruja. Ella era temida por todos los habitantes del pueblo, quienes creían en los rumores que decían que esta bruja podía maldecir a cualquier persona con solo un movimiento de su vara mágica.
La bruja vivía solitaria en una pequeña cabaña en medio del bosque. Pasaba sus días mezclando pociones y realizando hechizos oscuros en las inmediaciones de su hogar. Era una tarde de luna llena, y la bruja salió de su cabaña para reunirse con la Naturaleza y disfrutar de la maravillosa vista de la luna llena.
La bruja se sentó en una roca cerca de su cabaña y comenzó a cantar un extraño canto con su vara mágica apuntando el cielo. De repente, la luna llena comenzó a brillar con intensidad, y la luz de la luna comenzó a bañar toda la tierra circundante. La bruja se maravilló ante la vista de las hermosas luces que iluminaban el cielo.
Mientras estaba absorta en la belleza de la noche, un pequeño zorro entró en su jardín. La bruja observó al zorro con interés, y se dio cuenta de que su pata estaba rota. La bruja decidió ayudar al pequeño zorro y lo trajo adentro de su cabaña. Comenzó a preparar una poción curativa para la patita del zorro.
Mientras la bruja mezclaba los ingredientes para su hechizo, la luna llena brillaba más intensamente sobre la cabaña, y la bruja comenzó a sentir una extraña sensación en su interior. Una sensación que nunca antes había sentido. Una sensación que la bruja no podía explicar.
La bruja terminó su poción y aplicó la poción mágica sobre el zorro herido. Mirando hacia arriba, la bruja se dio cuenta de que la luna llena se estaba convirtiendo en una figura humana, una figura femenina. La figura de luna llena descendió lentamente del cielo hasta el umbral de la cabaña de la bruja y entró tranquilamente por la puerta.
La bruja estaba sorprendida al ver a la figura femenina entrar en su cabaña. Pero pronto se dio cuenta de que la figura femenina era la propia luna llena que había estado admirando anteriormente.
La luna llena se acercó a la bruja y le preguntó si podía pasar la noche en su cabaña. La bruja asintió con la cabeza, incapaz de hablar por la sorpresa. La luna llena se sentó cerca de la bruja en el suel y comenzó a contemplar a su alrededor con interés.
La bruja, aún aturdida, comenzó a hablar con la luna llena. Descubrió que la luna llena no era simplemente una masa de roca flotando en el cielo, sino que era una entidad viva en sí misma. La luna llena reveló que ha estado viendo a la gente del pueblo durante mucho tiempo y descubrió que estaba cansada de ser temida por todos. Ella dijo que solo quería disfrutar de la belleza del mundo que ella misma iluminaba.
La bruja, escuchando con interés, comenzó a sentir una gran empatía hacia la luna llena. Comenzó a hablar sobre lo sola que se sentía a menudo y cómo la gente la veía solo como una fuerza del mal. La luna escuchó con atención y consoló a la bruja, diciéndole que ella nunca estaría sola mientras la luna brillara sobre ella.
Las dos mujeres continuaron hablando durante toda la noche, intercambiando historias y descubriendo que ambas enfrentaban problemas similares en la vida. La bruja comenzó a sentir una gran cercanía con la luna llena, y al ver sus ojos azules brillantes, no pudo evitar sentirse atraída por ella.
Con el tiempo, la bruja y la luna llena se hicieron muy buenas amigas. Cada vez que la luna se asomaba por la ventana de la cabaña de la bruja, ella le permitía entrar y las dos pasaban horas hablando.
La gente del pueblo comenzó a notar que la bruja ya no era tan malvada como solía ser, y parecía estar disfrutando de su vida. Poco sabían que era la figura de la luna llena la que había cambiado la vida de la bruja para siempre.
La bruja y la luna llena llevaron adelante su amistad durante muchos años, y la bruja descubrió que las cosas más hermosas pueden provenir de lugares donde menos esperaba. Aunque nunca más dejo de ser una bruja, la gente del pueblo comenzó a aceptar que a veces, incluso una bruja puede tener un corazón bondadoso. Y así, la bruja se volvió menos temida y más respetada en la comunidad.
Y cada vez que era luna llena, la bruja abría las puertas de su cabaña para su amiga de plata, y juntas disfrutaban de la noche en su más pura esencia.