El Dragón y el Arcoíris Perdido

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El Dragón y el Arcoíris Perdido
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El Dragón y el Arcoíris Perdido. Había una vez un dragón llamado Dracul que vivía en lo alto de la montaña más alta de todo el reino. Dracul era temido por todos los habitantes de la zona, incluyendo animales y humanos, ya que su rugido era tan poderoso y aterrador que hacía temblar la tierra.

Dracul era un dragón solitario que vivía en una gran cueva en lo alto de la montaña. Allí pasaba sus días durmiendo, comiendo y observando todo lo que sucedía en los alrededores. Nunca había tenido la necesidad de salir de su cueva, ya que todo lo que necesitaba lo encontraba allí mismo.

Los habitantes del reino sabían de la existencia de Dracul y trataban de evadir su territorio lo más posible para evitar tener algún encuentro desafortunado con él. Sin embargo, un día llegó a la zona un grupo de hombres valientes que buscaban fama y gloria. Ellos no temían al dragón y se acercaron a su cueva con la intención de matarlo y regresar al pueblo con la cabeza del mítico animal.

Dracul estaba durmiendo plácidamente cuando escuchó a los hombres acercarse. Abrió un ojo y se levantó de inmediato, preparándose para defender su territorio. Cuando los hombres entraron en su cueva, Dracul rugió de manera aterradora, haciendo que los hombres retrocedieran unos pasos.

Sin embargo, los hombres no se amedrentaron y sacaron sus espadas, preparados para luchar contra el dragón. Dracul estaba listo para luchar, pero algo en el comportamiento de los hombres le hizo detenerse. No parecían estar peleando por necesidad, sino por una simple cuestión de ego.

Dracul decidió entonces que no iba a permitir que unos cuantos hombres ambiciosos acabaran con su vida. En vez de luchar, optó por dialogar con ellos. Les preguntó cuál era la razón de su agresividad y les habló sobre la importancia de la convivencia pacífica.

Los hombres, sorprendidos por las palabras del gran dragón, se quedaron en silencio escuchando sus argumentos. Finalmente, decidieron que no tenía sentido seguir peleando con él y decidieron retirarse.

A partir de aquel día, los hombres regresaron al pueblo con una historia diferente de la que pensaban regresar. Ya no hablaban de la cabeza de Dracul como un trofeo, sino como una señal de respeto por el dragón más temido de todos los tiempos.

Dracul volvió a disfrutar de la tranquilidad de su cueva y se volvió más observador que nunca. En el transcurso de los días, notó que muchos otros habitantes de la zona comenzaron a acercarse a su cueva para hablar con él.

Los animales hablaban sobre las dificultades que enfrentaban para encontrar alimento, mientras que los pobladores lo hacían para pedir su ayuda en ocasiones de peligro. Dracul, que antes era un dragón solitario, comenzó a convertirse en un líder para la comunidad.

Con el tiempo, Dracul se convirtió en un símbolo de esperanza y de convivencia pacífica en el reino. Los habitantes de la zona lo respetaban y lo admiraban, y la leyenda de su valentía y sabiduría se extendió a lo largo y ancho de todo el reino.

Dracul supo que había tomado la decisión correcta al no luchar contra los hombres que llegaron a su cueva aquel día. Si hubiera peleado, hubiera seguido siendo temido por todos y su leyenda se habría mantenido en la oscuridad del miedo y la violencia.

Pero al elegir el diálogo y la convivencia pacífica, Dracul se convirtió en un héroe de leyenda, en un líder y un ejemplo para todos aquellos que buscaban vivir en harmonía con los demás seres que compartían el reino.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
El Dragón y el Arcoíris Perdido
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