La bruja y el solsticio de invierno

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La bruja y el solsticio de invierno
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La bruja y el solsticio de invierno. Érase una vez una bruja solitaria que vivía en un bosque oscuro y frío. La bruja siempre había sido diferente a los demás, y se había sentido atraída por la magia oscura del mundo. Tenía la habilidad de ver el futuro, y podía hacer conjuros para causar dolor a cualquiera que se interpusiera en su camino. Pero el poder no la hacía feliz, y a menudo se sentía atrapada en su propia soledad.

La bruja estaba esperando el solsticio de invierno, una noche mágica en la que el mundo estaría en equilibrio y el poder estaría en su apogeo. Había preparado un hechizo especial para esa noche, uno que esperaba que le trajera la felicidad que tanto anhelaba.

Sin embargo, al despertar esa mañana, la bruja se sintió abrumada por la tristeza. Había estado sola durante tanto tiempo que ya no sabía cómo conectarse con los demás. Pensó en su plan de dejar el bosque y encontrar a alguien que compartiera su vida con ella, pero se dijo que eso no era posible. Quién estaría dispuesto a estar cerca de una bruja maldita como ella?

El solsticio de invierno finalmente llegó, y la bruja se dirigió a un claro en el bosque donde había preparado un altar para el hechizo. La luna llena brillaba en el cielo y la nieve crujía bajo sus pies mientras caminaba. Se sentía triste y solitaria mientras se preparaba para comenzar su hechizo.

De repente, escuchó un ruido detrás de ella. Se dio la vuelta y vio a un zorro blanco y hermoso mirándola con curiosidad. La bruja se sorprendió al ver al animal, pero no sintió miedo. El zorro parecía tan mágico y misterioso como ella.

– Hola – dijo la bruja en voz baja.

El zorro movió la cabeza en su dirección y se acercó a ella. La bruja notó que sus ojos parecían muy inteligentes y de alguna manera sabía que el animal estaba allí para ayudarla.

– ¿Qué debo hacer para encontrar la felicidad? – preguntó la bruja con tristeza.

El zorro pareció pensar por un momento antes de hablar con una voz ronca y profunda.

– Deja ir tus miedos y abandona la magia oscura. Solo entonces encontrarás la paz interior y la felicidad verdaderas.

La bruja se sorprendió por lo que el zorro le había dicho, pero de alguna manera sintió que las palabras eran ciertas.

– Gracias por tus palabras – dijo la bruja suavemente al zorro.

El zorro simplemente asintió con la cabeza antes de desaparecer en la nieve. La bruja se sintió un poco triste de que el animal se hubiera ido tan rápido, pero de alguna manera sabía que lo que el zorro había dicho era importante.

Decidió abandonar el hechizo preparado en el altar y en su lugar dio la bienvenida a la temporada de invierno en el bosque. Escuchó los sonidos del viento, la nieve cayendo y los animales forestales que se comunicaban en su noche mas larga. Miró la luna llena y se sintió conectada de alguna manera a todo lo que la rodeaba.

Se dio cuenta de que nunca antes había conocido el valor de la vida. Había pasado tanto tiempo en su búsqueda de la magia oscura y habia malgastado tanto tiempo intentado encontrar la felicidad que no había sentido antes. Pero gracias al encuentro con el zorro blanco, habia descubierto que la vida tenia que ser vivida y disfrutada.

A medida que la noche avanzaba, la bruja comenzó a sentir una sensación de paz y felicidad en su corazón. Se dio cuenta de que si dejaba de lado su deseo por el poder y la magia oscura, podría encontrar la felicidad verdadera. Planeó renunciar a la magia oscura y abandonar su hechizo.

En su camino de regreso a casa, recordó las palabras que el zorro le había dicho y se dio cuenta de que había encontrado una nueva perspectiva en la vida. Desde ese día en adelante, la bruja solía salir del bosque para hablar con los animales, que parecían haberla aceptado. Se enfocó en ayudar a las personas en pueblos cercanos enseñándoles hierbas y remedios curativos, y eventualmente encontró una felicidad que antes no había conocido.

De esta manera, la bruja solitaria aprendió que la felicidad no se encuentra en la magia oscura y el poder, sino en la propia vida, en la naturaleza y en la gente. El solsticio de invierno se convirtió en una ocasión especial para ella, una noche en la que recordaba las importantes lecciones que había aprendido gracias al zorro blanco. Siempre recordaría esa noche mágica como una revelación.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
La bruja y el solsticio de invierno
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