La bruja y el río de la vida

Tiempo de lectura: 5 minutos

La bruja y el río de la vida
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La bruja y el río de la vida. Érase una vez una bruja que vivía en lo alto de una montaña. La bruja era temida por los aldeanos que vivían en los alrededores, ya que se decía que tenía poderes mágicos y que hacía todo tipo de hechizos malvados y oscuros. Pero lo que los aldeanos no sabían es que la bruja tenía un gran secreto que guardaba en lo más profundo de su corazón.

Un día, la bruja decidió ir en busca del río de la vida, un lugar mágico donde se decía que cualquier persona que bebiera de sus aguas tendría una vida eterna. La bruja se preparó para su viaje y partió al alba, caminando por caminos polvorientos y senderos estrechos durante días y noches.

Finalmente, la bruja llegó a las orillas del río de la vida, y se quedó maravillada por la belleza del lugar. El río era cristalino y reluciente, y las orillas estaban llenas de árboles frondosos y flores de todos los colores. La bruja se acercó al río y bebió de sus aguas, esperando que el agua mágica le permitiera vivir para siempre.

Pero en lugar de sentirse rejuvenecida y llena de energía, la bruja sintió una tristeza profunda que la embargaba. Se sentía vacía y sola, y se dio cuenta de que había perdido algo mucho más importante que la vida eterna. Había perdido su alma.

La bruja se sentó a orillas del río, perdida en sus pensamientos. Fue entonces cuando se dio cuenta de que su corazón estaba lleno de oscuridad y maldad, y que había hecho mucho daño con sus hechizos y hechicerías. Se dio cuenta de que había llegado el momento de cambiar y redimirse por sus actos.

La bruja decidió que iba a utilizar sus poderes mágicos para hacer el bien, en lugar de hacer daño. Regresó a su hogar en la montaña y comenzó a trabajar en su jardín, plantando flores y árboles en lugar de preparar pócimas y conjuros. También comenzó a ayudar a los aldeanos, haciendo curaciones y dando consejos sabios, en lugar de causar caos y destrucción.

Con el tiempo, la bruja ganó la confianza de los aldeanos, y la gente comenzó a verla bajo una luz diferente. Ya no la veían como una malvada bruja, sino como una persona bondadosa y compasiva. Incluso comenzaron a pedirle consejos sobre diferentes problemas y dilemas de la vida.

La bruja se sintió feliz y satisfecha de que finalmente había encontrado su verdadero propósito en la vida. Ya no deseaba vivir para siempre, ya que sabía que todo en la vida tiene un propósito y una finalidad. Sabía que su tiempo en la Tierra tenía que ser utilizado para hacer el bien, sin importar cuánto tiempo tuviera para vivir.

Un día, mientras caminaba por el bosque, la bruja encontró a un hombre que estaba moribundo. El hombre había estado trabajando en una mina cercana y había inhalado gases tóxicos. Un joven estaba con él, tratando de ayudarlo, pero no sabía cómo curarlo.

La bruja se acercó y preguntó qué había pasado. El joven le explicó la situación y, sin dudarlo, la bruja cogió un frasco con una poción mágica y le dio al hombre un trago. Inmediatamente, el hombre comenzó a sentirse mejor, y la bruja lo acompañó hacia la ciudad para recibir atención médica.

La gente empezó a darse cuenta de que la bruja había cambiado y de que ya no era una truhana malvada. La gente comenzó a solicitar su ayuda, pedir su intercesión en todo tipo de situaciones difíciles, y a menudo le pidió consejos. La bruja se convirtió en la fiel amiga de los aldeanos, la que estaba siempre dispuesta a ayudar, y la gente empezó a pensar en ella con cariño y gratitud.

La bruja nunca olvidó la tristeza que había sentido cuando había bebido de las aguas del río de la vida. Sabía que había encontrado algo mucho más valioso al cambiar su forma de vida. Había descubierto que la verdadera felicidad y satisfacción provienen de ayudar a los demás y hacer el bien a otros. Y aunque nunca bebió de las aguas del río de la vida, se sintió más viva que nunca antes.

Desde entonces, la bruja continuó ayudando a los demás, dedicando su vida a hacer el bien en el mundo. Muchos años más tarde, cuando finalmente murió, la gente se reunió para recordar su vida, y hablaron en voz alta sobre todo lo que había hecho por ellos. La bruja se fue de este mundo sabiendo que había dejado una huella positiva en la Tierra, y que todos los que la habían conocido la recordarían como una mujer buena y sabia que se había dedicado a hacer el bien en la vida.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
La bruja y el río de la vida
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