La casa del bosque de las criaturas del mal

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La casa del bosque de las criaturas del mal
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La casa del bosque de las criaturas del mal. Érase una vez un hermoso bosque lleno de vida y colores, donde habitaban diferentes criaturas mágicas. Los niños y las niñas de los pueblitos cercanos solían visitarlo para encontrar aventuras y disfrutar de su belleza.

Sin embargo, en una parte del bosque, se encontraba una casa muy misteriosa. Nadie sabía quiénes vivían allí y muchos aseguraban que era habitada por criaturas malvadas.

Había un grupo de niños valientes que siempre se aventuraban por el bosque y se atrevieron a acercarse a la casa del misterio. Ellos querían saber quiénes vivían allí y qué les pasaba a las personas que se atrevían a llegar hasta la casa.

Pero, toda vez que se acercaban, se escuchan gritos horribles y el crujir de ramas, como si alguien estuviera intentando correrlos del lugar a patadas.

Un día, uno de los niños llamado Pedro decidió que era hora de averiguar lo que se escondía en esa casa.

Con mucho miedo, mientras sus amigos lo observaban, Pedro se acercó sigilosamente hacia la casa y se asomó por la ventana. Lo que vio lo dejó sorprendido: dentro de la casa vivían unos animalitos que nunca había visto antes, parecían ser murciélagos gigantes y parecían estar asustados. Pedro se dio cuenta de que eran criaturas buenas.

Pedro volvió con sus amigos y les contó la verdad. Éstos estaban felices de saber que no había nada malvado en la casa y decidieron que tenían que ayudar a las criaturas a salir de su escondite.

Buscando una solución, el grupo de amigos fue a encontrar al mago de los bosques. Él era el único capaz de encontrar la manera de sacar a las criaturas del mal de su escondite y hacer que se sintieran seguras.

El mago de los bosques escuchó con atención lo que Pedro y sus amigos tenían que decir y decidió ayudarlos.

El sabio mago reunió su varita y comenzó a hacer un hechizo, mientras recitaba palabras mágicas. Las aguas del río se agitaron y la tierra tembló. De la nada se formó un nido enorme que voló directamente hacia la casa del bosque de las criaturas malvadas, donde las murciélagos gigantes habían encontrado refugio.

Las criaturas malvadas, asustadas y sorprendidas por lo que estaba sucediendo, se asomaron por la ventana de la casa y vieron al nido. Pedían ayudar a escapar porque sabían que el nido les ayudaría a encontrar protección.

Pedro y sus amigos, valientes como eran, lucharon para asegurarse de ayudar a las criaturas elevándola hasta la ventana. Los murciélagos saltaron al nido de inmediato, felices de haber encontrado un nuevo hogar y amigos en quienes confiar.

La casa del bosque de las criaturas hilarantes estaba vacía y el rumor sobre criaturas malvadas se desvaneció. Ahora todos sabían que una sorpresa muy buena esperaba a quien acudiera a visitar esta mágica casa escondida en el bosque.

Los niños y las niñas comenzaron a aventurarse y explorar el bosque con más valentía. Ahora ya no tenían miedo a la casa del bosque de las criaturas malvadas.

Y así es como una simple acción de bondad y valentía, logró cambiar la creencia errónea de una comunidad entera. Ahora sabían que no debían temer al extraño, siempre y cuando estuvieran dispuestos a explorar, aprender y descubrir la verdad.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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