La aventura en la cabaña embrujada de Halloween. Érase una vez, en un oscuro bosque rodeado de tenebrosas montañas, una cabaña embrujada que todos los habitantes del lugar temían. Se decía que en ella vivía una bruja que lanzaba maleficios a todo aquel que se acercara.
Pero dos amigos, Juan y Marta, decidieron desafiar su miedo y explorar la cabaña en plena noche de Halloween. Con sus disfraces de monstruos, se encaminaron hacia la cabaña, empuñando una linterna y un palo de escoba.
Al acercarse, escucharon un susurro proveniente del interior, y las ventanas comenzaron a tintinear de forma amenazante. Aun así, decidieron adentrarse en la cabaña con gran valentía.
Una vez dentro, la cabaña parecía más tenebrosa de lo que habían imaginado, y todo su interior estaba cubierto por una espesa bruma que dificultaba la visibilidad.
De repente, la puerta se cerró con fuerza, dejándolos atrapados en el interior de la cabaña. Juan y Marta comenzaron a buscar una salida desesperadamente, pero todas las puertas y ventanas estaban selladas.
En ese momento, apareció una figura siniestra, con una larga capa negra y un sombrero de bruja. Era la terrible bruja de la cabaña, que los había atrapado con sus hechizos.
Sin embargo, Juan y Marta no se rendirían tan fácilmente. Con un golpe certero, rompieron la ventana más cercana y saltaron al exterior. Corrieron durante horas, sin detenerse, perseguidos por la bruja y sus maleficios.
Finalmente, llegaron hasta un pantano, donde se encontraron con un grupo de calabazas vivientes que les hablaron y les ayudaron a escapar hasta llegar a un laberinto de espejos.
Dentro del laberinto, la figura de la bruja se multiplicaba en todos los espejos, confundiendo a los amigos. Pero con astucia, encontraron la ruta correcta, y lograron escapar de su embrujo.
Caminaron durante horas, hasta llegar a un cementerio antiguo, donde se encontraron con un hombre zombi que les ofreció ayuda para salir de allí. Siempre escépticos, aceptaron su ayuda, y juntos encontraron una manera de liberarse de la maldición de la bruja.
Finalmente, el sol comenzó a salir, y Juan y Marta lograron regresar a su casa, victoriosos y felices por haber superado el miedo y enfrentarse a sus temores. Además, el zombi les regaló un pedazo de pastel de calabaza, celebrando con ellos la noche de Halloween.
Desde entonces, la cabaña embrujada dejó de ser un lugar tenebroso e inhabitable, y Juan y Marta se sintieron más valientes y preparados para enfrentar cualquier desafío. Aprendieron que, con astucia y valentía, siempre podrían salir victoriosos. ¡Feliz Halloween!