El bosque de los fuegos fatuos de Halloween

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El bosque de los fuegos fatuos de Halloween
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El bosque de los fuegos fatuos de Halloween. Érase una vez en el bosque de los fuegos fatuos de Halloween, un pequeño ratón llamado Mickey que vivía en una cueva con su familia. Mickey era un ratón muy curioso y aventurero, y siempre se preguntaba qué había más allá de su cueva.

Un día, mientras paseaba por el bosque, Mickey vio una gran hoguera en el centro del bosque. Una llama se elevó muy alta y un humo de colores se elevó con el viento. Mickey se preguntó qué podía estar pasando, y decidió acercarse a investigar.

Cuando llegó a la hoguera, vio a muchos animales reunidos alrededor. Había búhos, zorros, mapaches, conejos e incluso algunos murciélagos. Todos estaban vestidos con disfraces y parecían estar disfrutando mucho de la noche. En el centro de la hoguera, un búho estaba contando historias de terror.

Mickey se acercó un poco más para escuchar mejor la historia. Era sobre un gato gigante que acechaba en el bosque y atrapaba a animales que se aventuraban demasiado lejos de sus hogares. La historia era tan aterradora que Mickey empezó a temblar de miedo.

De repente, el búho dejó de contar la historia y se volvió hacia Mickey. «¡Bienvenido, pequeño ratón!» dijo. «¡Nos alegramos de que hayas venido a unirte a la diversión!»

Mickey no sabía qué decir. No había esperado ser descubierto. Pero los demás animales parecían estar felices de tenerlo allí y lo invitaron a unirse a ellos.

Recorrieron el bosque juntos, recogiendo manzanas y calabazas para hacer dulces, y Mickey se divirtió tanto que olvidó todo acerca de la historia de terror. Incluso encontraron un río de caramelo donde los animales bebieron y comieron hasta saciarse.

Al final de la noche, todos se reunieron alrededor de la hoguera de nuevo. Un zorro comenzó a bailar una extraña danza y los demás animales se unieron, cantando y riendo.

Mickey no había tenido tanta diversión en su vida. Nunca antes había experimentado algo tan emocionante y aterrador a la vez.

Cuando se hizo tarde, los animales se despidieron y se fueron a sus hogares. Mickey apenas podía dormir, repitiéndose la diversión que había tenido en su mente una y otra vez.

Al día siguiente, cuando despertó, se dio cuenta de que nada era como antes. Había algo diferente en el bosque, como si hubiera una especie de hechizo en el aire. Curioso como siempre, Mickey decidió explorar para descubrir qué estaba pasando exáctamente.

Caminó durante horas y horas, pero no había nada nuevo que ver. El bosque estaba tranquilo, excepto por los sonidos habituales de los animales. De repente, oyó algo que lo dejó boquiabierto.

Era el sonido de un gato gigante.

Mickey se asustó mucho y corrió de vuelta a su cueva tan rápido como pudo. Pero cuando llegó allí, descubrió que su hogar había sido destruido. Las paredes eran chatarra y todos los objetos estaban tirados por el suelo.

Y en el suelo, había algo más. Había un gran trozo de pelaje de gato.

Mickey comprendió inmediatamente la conexión. El gato gigante del que habían hablado en la hoguera era real, y había destruido su hogar. Mickey sabía que no quería volver a tener miedo de nada en su vida, así que decidió enfrentar al gato.

Se acercó a la hoguera en busca de ayuda. Todos allí parecían estar teniendo una buena noche, así que trató de estar tranquilo y explicarles lo que había sucedido. Los animales se unieron y decidieron que tenían que hacer algo para detener al gato gigante.

Este es el momento en el que Mickey demostró que no, era un ratón pequeño y que eso no importaba, porque la determinación que llevaría lo convertiría luego, en un animal mucho más grande.

Juntos, los animales marcharon hacia el lugar donde había visto Mickey la noche anterior. Al poco rato, vieron a un gato gigante. Era impresionante. Sin embargo, los animales, gracias a la gran cantidad de azúcar que habían comido en la fiesta, no dudaron en enfrentar al gigante.

Incluso Mickey se acercó, a pesar de que temblaba de miedo. Pero cuando el gigante se giró hacia ellos, Mickey dejó de tener miedo. En lugar de ello, sintió una rabia interior que lo empujó a tomar aliento. Se acercó al gato gigante y empezó a luchar.

La pelea fue larga y difícil, pero al final, Mickey logró una victoria. El gato gigante huyó, dejando una calma muy necesaria en el bosque.

Todos los animales volvieron a sus hogares y para Mickey, el bosque ya no era el mismo. Ahora sabía lo que era la aventura, el valor y el trabajo en equipo.

Así es como un pequeño ratón aprendió a nunca volver a tener miedo, y a encontrar la verdadera fuerza que vive en su interior. En el bosque de los fuegos fatuos, Halloween y la alegría, aunque a veces también el miedo, nunca estarían muy lejos.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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