El bosque de los duendes traviesos de Halloween

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El bosque de los duendes traviesos de Halloween
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El bosque de los duendes traviesos de Halloween. Érase una vez en El Bosque de los Duendes Traviesos de Halloween, una pequeña hada llamada Aurora. Aurora era conocida por ser la más inteligente y valiente de todas las hadas del bosque, y siempre estaba buscando aventuras nuevas y emocionantes.

En la víspera de Halloween, Aurora se despertó temprano para comenzar su día. Respiró profundamente el aire fresco y húmedo del bosque y admiró los árboles adornados con telarañas y calabazas iluminadas.

Aurora salió volando de su pequeña casa en busca de sus amigos, los duendes traviesos, que seguro estarían ideando algo divertido para Halloween.

Después de un breve vuelo, Aurora llegó al lugar favorito de los duendes, una pequeña caverna en el corazón del bosque. Allí encontró a Tito, Beto, Lila, Dalia y Cosmo, cada uno con un disfraz diferente y con una gran sonrisa en la cara.

«¿Qué planean hacer hoy, chicos?» preguntó Aurora.

«¡Mira lo que tenemos aquí!» dijo Lila, señalando al suelo, donde había una caja llena de bombones y caramelos.

«¡Es un regalo para el rey del bosque!» dijo Beto.

Aurora sabía que el rey del bosque era un poco gruñón y no solía permitir que los duendes se acercaran tanto a su reino. Pero los duendes estaban decididos a entregar el regalo, así que llamaron a la puerta principal del castillo y esperaron con ansias.

De repente, apareció el rey del bosque, un enorme ogro con ojos rojos y afilados colmillos.

«¿Qué quieren?» rugió el rey.

«Traemos un regalo para ti, ¡feliz Halloween!» dijo Tito.

El rey del bosque levantó una gran mano y agarró la caja. Miró dentro de ella y descubrió la sorpresa que los duendes habían preparado para él. Sus ojos se abrieron de par en par, y por primera vez en su vida, sonrió.

«Agradezco su regalo, pequeños duendes. Estoy muy contento de tener amigos tan amables. Son bienvenidos en mi reino cuando quieran.»

Y con eso, el rey del bosque salió corriendo hacia su castillo y cerró la puerta tras de sí.

Los duendes estaban encantados de haber dejado al rey del bosque con una sonrisa en su rostro y se prepararon para celebrar el resto del día.

Aurora y los demás duendes empezaron a bailar y a cantar, pero de repente, un horrible ruido resonó en el bosque. Los pájaros salieron volando y los árboles se agitaron con el temblor.

«¿Qué fue eso?» preguntó Lila, asustada.

«Creo que viene del cementerio de la colina», dijo Aurora, preocupada.

Los duendes miraron hacia la colina donde se encontraba el cementerio y vieron algo que les heló la sangre: ¡los muertos se estaban levantando de sus tumbas!

Aurora recordó la leyenda del cementerio de la colina: se decía que en la noche de Halloween, los muertos regresaban a la vida y causaban estragos en el bosque.

«¡Tenemos que hacer algo!» gritó Aurora.

Los duendes y la hada volaron hacia el cementerio en un abrir y cerrar de ojos, y allí encontraron una multitud de zombis y esqueletos que se aferraban a las lápidas.

Los muertos comenzaron a perseguir a los duendes, pero Aurora no estaba dispuesta a dejar que su bosque fuera destruido por los muertos vivientes.

«¡Ya basta!» gritó Aurora, luchando contra los muertos con su varita mágica.

El resto de los duendes siguieron su ejemplo, y juntos lucharon contra los muertos vivientes con todo su poder. Los muertos estaban gritando y gimiendo, y finalmente, uno por uno, comenzaron a desaparecer hasta que todos habían desaparecido.

Aurora y los duendes volvieron a su punto de encuentro, agotados pero triunfantes. Se dieron cuenta de que habían salvado el Bosque de los Duendes Traviesos de un destino terrible.

La noche de Halloween llegó a su fin, y los amigos se despidieron con una sonrisa en sus rostros. Aurora voló de regreso a su casa, sabiendo que el próximo Halloween sería otro día lleno de aventuras y diversión.

Y así, en El Bosque de los Duendes Traviesos de Halloween, la inteligente y valiente Aurora y sus amigos, los duendes, salvaron su mundo de la oscuridad y el caos, dejando al rey del bosque y a todos sus habitantes de Halloween con una sensación de alegría y felicidad en sus corazones.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
El bosque de los duendes traviesos de Halloween
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