El caballo que desenterró tesoros

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El caballo que desenterró tesoros
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El caballo que desenterró tesoros. Había una vez en un lejano reino, un caballo negro llamado Thunder que vivía en una granja en las afueras del pueblo. El dueño de la granja era un granjero ambicioso y trabajador llamado Tomás. Tomás era un hombre muy ocupado y no tenía mucho tiempo para su caballo, pero siempre le daba trabajos que hacer.

Un día, mientras Thunder estaba arando el campo en la granja, encontró algo muy raro en el suelo. Excavando con sus patas, descubrió lo que resultó ser una antigua caja de madera. Tomás estaba muy emocionado, sabía que la caja podía contener tesoros perdidos que podrían hacerlo rico.

Tomás abrió la caja, pero lo único que encontró fue un viejo pergamino. “¡Maldición!” gruñó él, mientras fruncía el ceño. “Esto es basura. No hay tesoros aquí.” Tomás guardó el pergamino en su granero y se alejó, dejando a Thunder solo en la granja. Esa noche, Thunder empezó a sentir una energía extraña en su cuerpo. De repente, empezó a moverse de forma rara, y antes de que pudiera darse cuenta, se encontró corriendo hacia el granero donde Tomás había guardado el pergamino.

Thunder sabía que el pergamino no era lo que Tomás esperaba, pero aún así, sintió una gran curiosidad por él. Con una de sus patas, alcanzó la caja y la abrió. A medida que los rayos de luna caían sobre el viejo papel, el pergamino comenzó a emitir una misteriosa luz. Thunder se puso a leerlo y descubrió que era un mapa del tesoro.

El mapa mostraba la ubicación de una cueva escondida en las montañas donde se decía que había un tesoro valiosísimo. Thunder no podía creer su suerte. Por fin, había encontrado algo que sería de gran provecho para él. Sintiéndose como un verdadero aventurero, decidió salir de la granja la mañana siguiente para encontrar la cueva.

Así lo hizo. Thunder se adentró en las montañas y, seguido del mapa, descendió por una empinada colina hasta que finalmente encontró la entrada de la cueva. Sin embargo, no tenía ni idea de cómo entrar. Parecía que la cueva estaba sellada. Desesperado, Thunder se sentó a pensar en qué hacer. Y después de un rato, llegó a la conclusión de que no tendría sentido tener un mapa del tesoro si no pudiera encontrar el tesoro.

Fue entonces cuando Thunder miró hacia abajo y notó una pequeña grieta en la roca. Con su inteligencia y perseverancia, se dio cuenta de que la grieta podría ser la clave para acceder a la cueva. Con su hocico y sus patas, Thunder empezó a excavar alrededor de la grieta, y después de varios días, logró abrirla lo suficiente como para poder colarse por ahí.

Dentro de la cueva, Thunder encontró un laberinto de túneles y pasadizos. Pero confiando en su intuición, siguió adelante hasta que llegó a una enorme cámara llena de oro, joyas y piedras preciosas. Thunder no podía creer lo que veía. Sabía que estos tesoros podrían cambiar su vida para siempre. Así que no esperó mucho tiempo y agarró todo lo que pudo.

En el camino de regreso, Thunder se encontró con varios obstáculos, incluyendo un gran risco que bloqueaba la entrada de la cueva. Pero con toda la fuerza que tenía, logró empujarlo fuera del camino. Finalmente, después de una larga caminata, llegó a la granja donde su dueño Tomás lo esperaba.

Cuando Tomás lo vio regresar con una enorme cantidad de tesoros, no podía creerlo. ¿Cómo había logrado el animal hacerse con todo eso? Thunder no podía decir nada, pero estaba feliz de haber encontrado un tesoro para su dueño. Tomás se llenó de alegría y se volvió muy generoso con el caballo. Le compró un establo nuevo y lo alimentó con los mejores granos.

Durante años, Thunder continuó haciendo mandados en la granja, pero aun así, siempre tenía en su memoria la aventura que lo llevó a encontrar el tesoro oculto en la cueva. A menudo miraba hacia las colinas, recordando el camino que tuvo que seguir para encontrarlo. Pero siempre estaba agradecido por la oportunidad que tuvo de ayudar a su dueño, y por la experiencia de aventura que había vivido.

De allí en adelante, Thunder se sintió diferente. Sabía que había descubierto su propósito en la vida. Había logrado algo que muchos otros creían imposible, y aunque nunca más tendría que buscar algún tesoro perdido, siempre sería recordado como el caballo que desenterró tesoros.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
El caballo que desenterró tesoros
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