El castillo de la reina vampira de Halloween

Tiempo de lectura: 4 minutos

El castillo de la reina vampira de Halloween
¿PREFIERES UN AUDIOCUENTO?

Si prefieres, puedes escuchar el cuento mientras haces otras tareas

El castillo de la reina vampira de Halloween. Érase una vez en un lugar muy lejano, justo en el corazón de un bosque tenebroso, se encontraba el castillo de la reina vampira de Halloween. Este lugar estaba cubierto de misterios y leyendas que aterraban a todos. Muchos decían que al entrar al castillo ya no se volvería a salir.

Sin embargo, un grupo de valientes niños y niñas decidieron desafiar el miedo y aventurarse a descubrir los secretos de la reina vampira. Así pues, partieron en su búsqueda en una noche de luna llena, con sus corazones llenos de emoción.

Cuando llegaron al castillo, se encontraron con una puerta enorme hecha de hierro oxidado. Tras ella, pudieron divisar un patio lleno de calaveras y lápidas, y en el fondo, la entrada principal del castillo.

Pasaron por el patio, y se encontraron en el vestíbulo, donde se encontraba la reina vampira vestida de negro, sentada en su trono de oro macizo. Su piel era tan pálida como la nieve y sus colmillos sobresalían de su boca.

La reina les miró con sus ojos rojos y les preguntó:

– ¿Qué hacéis aquí, pequeños? ¿Acaso no sabéis que este lugar es peligroso?

Los niños respondieron en coro:

– Vinimos en busca de aventuras y para conocerte, reina vampira.

La reina vampira sonrió, lo que hizo que se dibujaran más sus colmillos, y les dijo:

– Bienvenidos al castillo de la reina vampira, pero debéis tener cuidado, porque está lleno de trampas y peligros.

Los niños y las niñas comprendieron perfectamente lo que les había dicho, por lo que se adentraron con prudencia en los pasillos del castillo.

La reina les siguió desde su trono, y les fue explicando los misterios del castillo. Les enseñó la sala de los espejos, donde el reflejo de las personas se transformaba en imágenes espantosas e inquietantes. Luego les mostró la biblioteca, donde los libros cobraban vida y saltaban de las estanterías. Todo era sorprendente y mágico en ese lugar.

De repente, un sonido con tintes misteriosos y siniestros hizo que todos los niños se sobresaltaran. La reina vampira se dio cuenta de lo que había provocado el ruido, y preguntó quién era el responsable.

Después de un momento de silencio, una pequeña niña con un vestido rosa levantó su manita.

– Fui yo, señora. Fue sin querer.

La reina se acercó a ella y le preguntó amablemente:

– ¿Por qué hiciste ese ruido, pequeña?

La niña respondió con seriedad:

– ¡Es que vi una araña enorme y no pude evitar gritar!

La reina sonrió, y sorprendió a todos por su amabilidad.

– No te preocupes, pequeña. En mi castillo no hay arañas que puedan hacerte daño.

La niña se sintió aliviada, y en ese momento, todos los demás niños y niñas se dieron cuenta de que la reina vampira no era tan mala como la leyenda decía.

Fue entonces cuando la reina les llevó a la sala del tesoro, donde se encontraban las joyas más valiosas de todo el reino. Allí estaba el diamante más grande que habían visto en su vida, y también un cofre lleno de monedas de oro.

Los niños y niñas se quedaron boquiabiertos al ver tales maravillas.

– ¡Es asombroso! -exclamaron en coro.

Fue entonces cuando la reina les explicó que, a pesar de ser una vampira, ella era una mujer muy sabia y justa. Les contó que había querido tener todo ese tesoro, no para ella solamente, sino que lo había guardado para repartirlo entre los habitantes del reino en momentos de necesidad.

Los niños y niñas estaban asombrados al conocer esta historia, y agradecidos por la amabilidad de la reina vampira.

– Nunca olvidaremos esta noche, reina vampira -le dijeron en coro.

La reina sonrió y se despidió de ellos, y los niños y niñas salieron del castillo de la reina vampira. En ese momento, el miedo que habían sentido al entrar en el castillo, había desaparecido completamente.

Desde entonces, y gracias a la historia compartida por la reina vampira, los niños y niñas del reino no volvieron a tener miedo de ella. Sabían que tras esa piel blanquecina y sus colmillos sobresalientes, había una buena mujer que tan solo quería hacer el bien para su pueblo.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
El castillo de la reina vampira de Halloween
¿Te ha gustado «El castillo de la reina vampira de Halloween»?
¡Compártelo con tus amigos!
Facebook
Twitter
Pinterest
WhatsApp
Email
Imprimir