El Dragón y el Pueblo de los Animales

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El Dragón y el Pueblo de los Animales
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El Dragón y el Pueblo de los Animales. Había un dragón llamado Alduin que vivía en lo alto de una montaña. Era un dragón valiente y fuerte, pero también solitario. Pasaba la mayoría de sus días volando sobre la montaña y mirando hacia abajo, observando cómo la vida cotidiana seguía su curso en el valle.

Un día, Alduin decidió que quería ver qué había más allá de su hogar en la cima de la montaña. Comenzó a volar hacia abajo, disfrutando del viento fresco en su rostro mientras descendía al valle. Al principio, la gente y los animales se asustaron cuando lo vieron, pero Alduin era un dragón amistoso y no tenía intenciones de hacerle daño a nadie.

En el valle, Alduin se encontró con muchos tipos diferentes de animales: serpientes, lagartos, zorros, conejos y ciervos. Observaba siempre desde lejos, sin querer asustarlos. Pero un día, mientras paseaba por el bosque, se topó con una pequeña ardilla roja que estaba teniendo dificultades para encontrar unas nueces que se le habían caído de las manos. Alduin, sintiendo pena por la pequeña criatura, se acercó y le ayudó a recuperar las nueces. La ardilla quedó encantada y le agradeció al dragón su buena voluntad.

A partir de ese momento, Alduin decidió que quería involucrarse más con los animales del valle. Comenzó a conversar con ellos, a preguntarles sobre sus vidas y a ayudarles siempre que podía. Era un buen amigo para todos los animales, y poco a poco comenzaron a confiar en él.

Un día, cuando se encontraba volando en el cielo con su amigo el águila, Alduin vio algo extraño por el río. Al acercarse, descubrió que una manada de ciervos estaba aterrorizada por un oso hambriento que intentaba caz

arlos. Alduin, sin pensarlo dos veces, se lanzó al rescate. Rápidamente, con su fuego respirado, ahuyentó al oso y salvó a los ciervos. Después de ese evento, Alduin se convirtió en un verdadero héroe para los animales del valle.

Un día, mientras jugaba con un pequeño zorro, un grupo de cazadores irrumpió en el bosque. Estaban armados con rifles y estaban persiguiendo a un zorro rojo. Alduin entendió instantáneamente que no podía permitir que lastimaran a uno de sus amigos, así que decidió intervenir. Con una serie de llamas que lanzaba de su boca, logró desviar a los cazadores y evitar que mataran al zorro. Alduin se complació en ver cómo el zorro y sus amigos corrieron para agradecerle.

Con el tiempo, Alduin se convirtió en un famoso protector del valle. Donde quiera que fuera, los animales se acercaban a él y lo saludaban. Estaba lleno de amigo y tenía la satisfacción de haber hecho una diferencia en el mundo. Nunca antes había conocido tanta felicidad.

Un día, cuando regresó a la cima de la montaña, se dio cuenta de lo mucho que había cambiado su vida. Había sido capaz de salir de su zona de confort y hacerse amigo de los animales del valle. Había vivido muchas aventuras emocionantes y había conocido a algunos personajes maravillosos. Pero sobre todo, se dio cuenta de que había encontrado su hogar en el valle.

Alduin nunca olvidaría el día en que decidió bajar del monte y ver lo que había allí afuera. Ese día cambió su vida, y lo hizo por lo mejor. Todos los días, mirando hacia el valle, recordaría ese viaje y agradecería todo lo que había aprendido. Pero lo más importante de todo es que también recordaría a todos sus amigos animales. Juntos habían crecido, se habían ayudado durante los momentos difíciles, y habían encontrado una amistad duradera en su gran aventura.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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