El Gato y el Espejo Encantado. Érase una vez un gato blanco y negro de ojos verdes llamado Tito. Un día, Tito se encontró con un espejo mágico en el bosque encantado. Al mirarse en el espejo, se dio cuenta de que su reflejo no era el mismo que él. En el espejo, su pelaje era dorado y brillante, y sus ojos eran de un tono azul cristalino. Tito se quedó mirando el espejo durante un rato, maravillado por su propia imagen. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que no era una imagen real, sino una ilusión creada por el espejo mágico.
Tito, curioso como era, decidió investigar el espejo más de cerca. Descubrió que si se acercaba lo suficiente, podía pasar a través del espejo y entrar en otro mundo. Tito no podía resistirse a la tentación de explorar este nuevo mundo, así que se adentró en el espejo sin pensarlo dos veces.
Lo que encontró allí era un lugar mágico y maravilloso. Era un mundo lleno de colores brillantes y olores dulces. Había flores de todas las formas y tamaños, y los árboles eran gigantes y estaban cubiertos de frutas deliciosas. Tito estaba asombrado por todo lo que veía, pero aún así se sentía un poco perdido. No sabía por dónde empezar a explorar.
En eso, Tito notó un movimiento entre los árboles. Se asomó para ver lo que era y vio a otro gato acercándose a él. Este gato era del mismo tamaño que él, pero tenía un pelaje dorado y ojos de un azul intenso… era la imagen reflejada en el espejo.
Tito se quedó mirando al otro gato durante un rato, sin saber qué hacer. Pero entonces, el otro gato empezó a hablar. «Hola, Tito», dijo con una sonrisa. «Bienvenido a mi mundo».
El gato de pelaje dorado se presentó como Ziggy, y rápidamente se hizo amigo de Tito. Le mostró los rincones más bonitos de ese mundo mágico, y juntos comieron frutas y corrieron por los campos. Todo era perfecto, y Tito se sentía feliz por haber descubierto ese lugar tan especial.
Sin embargo, un día Ziggy recibió una llamada de emergencia y tuvo que salir corriendo. Le dijo a Tito que lo esperara allí y que no se moviera hasta que él regresara. Tito asintió, y Ziggy desapareció corriendo entre los árboles.
Tito esperó y esperó, pero Ziggy no volvió. Empezó a preocuparse, y decidió salir en su busca. Tito corrió por el bosque, buscando a su amigo perdido. Lo llamó varias veces, pero nadie respondió.
Finalmente, Tito encontró a Ziggy, pero estaba en una pelea con otro gato de pelaje oscuro. Este gato parecía malvado y quería hacer daño a Ziggy.
Tito no pensó dos veces en ayudar a su amigo. Se lanzó sobre el otro gato, y juntos lucharon contra él. Fue una pelea difícil, pero al final, Tito y Ziggy ganaron. El otro gato huyó, y los dos amigos se abrazaron aliviados.
Agradecido por la ayuda de Tito, Ziggy le dijo que le permitiría volver al mundo real y que le regalaría algo especial. Entonces, Ziggy lo llevó de vuelta al espejo mágico, y Tito pasó por él.
Cuando Tito regresó al mundo real, se sorprendió al encontrar que ahora tenía un pelaje dorado y ojos azules. Ziggy había cumplido su promesa, y lo había transformado en un gato mágico.
Tito nunca volvió a encontrar el espejo mágico o a su amigo Ziggy, pero siempre recordaría esa aventura mágica. Desde entonces, Tito disfrutó de su pelaje dorado y sus ojos azules, y tenía historias increíbles que contar a cualquier gato que quisiera escucharlas.