El hechizo de Halloween. Érase una vez, en un pequeño pueblo llamado Valle Encantado, donde las brujas, los fantasmas y los monstruos caminaban libremente por la ciudad. Todos los años, los habitantes del valle celebraban la festividad de Halloween con gran alegría y entusiasmo. Los niños salían de casa con sus disfraces más espantosos en busca de dulces y travesuras.
Esta vez, la fiesta de Halloween estaba siendo organizada por la bruja más sabia y respetada del valle, la abuela Bruja. Ella había preparado una gran reunión en su cabaña para las brujas y los monstruos del valle. Todo estaba listo, y cada uno de los habitantes estaba entusiasmado por la gran celebración.
Sin embargo, la abuela Bruja tenía algo especial preparado para la celebración de Halloween este año. Había creado un hechizo que podría hacer que cualquier persona se convirtiera en su disfraz por completo. Los habitantes cuestionaban la utilidad del hechizo, pero la abuela Bruja sabía que tenía que mostrarles que el hechizo podría hacer magia.
Llegó el día de Halloween y todos estaban emocionados. Los niños salían de casa con sus calabazas vacías en busca de dulces. Las brujas y los monstruos se reunían y coreaban canciones de Halloween en la cabaña de la abuela. Después de un rato, la abuela Bruja los invitó a participar en el nuevo hechizo que había creado.
Todos se reunieron alrededor de la abuela Bruja cuando ella les explicó que el hechizo era muy poderoso y que podía convertir a cualquiera en su disfraz de Halloween. Los habitantes estaban emocionados y un poco asustados al mismo tiempo. La abuela Bruja comenzó a recitar el hechizo, y de repente, una lluvia de chispas mágicas comenzó a caer sobre ellos.
Cuando los habitantes abrieron los ojos, se sorprendieron al descubrir que se habían convertido en sus disfraces de Halloween. Los niños eran pequeñas criaturas monstruosas, y las brujas habían tomado la personalidad y características de las más famosas brujas de todo el mundo. Los monstruos emanaban un aura aterradora mientras se reían juntos, y las brujas lanzaban hechizos sin cesar.
Pero la alegría fue efímera. Los habitantes descubrieron pronto que el hechizo no desaparecía. Estaban atrapados permanentemente en sus disfraces de Halloween. Los niños seguían siendo pequeñas criaturas monstruosas, las brujas seguían siendo brujas, y los hombres y mujeres seguían siendo sus disfraces de Halloween. Todo el valle se había transformado en un lugar oscuro, y los habitantes estaban atrapados en sus disfraces para siempre.
La abuela Bruja estaba muy arrepentida, sentía que había sido una mala idea usar el hechizo sin probarlo, y una vez más, su brujería había salido mal. Trató de encontrar una solución, pero sus esfuerzos resultaron infructuosos. Los habitantes ya estaban resignados a vivir en sus disfraces de Halloween para siempre.
Pero una pequeña niña llamada Ana, que era conocida por su valentía y astucia, no se resignó tan fácilmente a quedar atrapada en su disfraz. Decidió encontrar una manera de romper el hechizo y deshacerse de su disfraz. Ana llegó al pueblo secreto de las hadas llamado Bosque Encantado, y allí conoció a la hada más sabia y poderosa de todo el bosque. La hada lo escuchó todo y prometió ayudar a Ana a romper el hechizo.
La hada llevó a Ana a través del bosque y le mostró los lugares más mágicos y extraordinarios que nunca antes había visto. Finalmente, llegaron a un hermoso lago en el centro del bosque, donde la hada encontró la solución para romper el hechizo.
La hada tomó una flor especial, conocida como la flor olvidada, y le dio a Ana una tarea difícil para encontrar todas las plantas necesarias para completar la poción que desharía el hechizo. Ana aceptó la tarea y se dispuso a encontrar todas las plantas en un día.
Con perseverancia y astucia, Ana logró encontrar todas las plantas necesarias y regresó al Bosque Encantado para completar la poción. La hada mezcló todas las plantas con la flor olvidada y le dio la poción a Ana. Le dijo que volviera al valle y regara las plantas para deshacer el hechizo.
Ana regresó al valle y comenzó a regar todas las plantas con la poción. De repente, los habitantes comenzaron a sentir que los disfraces se estaban desvaneciendo, y descubrieron que habían recuperado sus cuerpos originales. Los niños se convirtieron nuevamente en niños, las brujas recuperaron su aspecto original y los monstruos volvieron a ser personas.
El pueblo estaba feliz de recuperar sus cuerpos, y agradeció a Ana por su valentía y astucia. La fiesta de Halloween se prolongó durante días en celebración de la gran hazaña de Ana. Nunca más se usó un hechizo sin probar, y todos aprendieron la lección de que debían ser valientes y decididos para romper cualquier hechizo.
Y así, la abuela Bruja juró nunca más volver a usar un hechizo sin comprobarlo, y finalmente, el pueblo de Valle Encantado volvió a la vida normal. Sin embargo, la celebración de Halloween siguiente en el valle se destacó por la hazaña de Ana, y todo el mundo la celebró durante días y días. La valentía de una pequeña niña había salvado a todo un pueblo de su hechizo de Halloween para siempre.