El Lobo en el Reino Submarino

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El Lobo en el Reino Submarino
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El Lobo en el Reino Submarino. Érase una vez, en el Reino Submarino, un lobo solitario que vivía en una cueva cerca de la costa. Este lobo se había alejado de su manada y de los bosques del norte, cansado de la monotonía y en busca de aventuras. Pero en el Reino Submarino parecía pasar el tiempo sin emociones y sin sorpresas.

Un día, mientras caminaba por la playa, el lobo encontró un pequeño cangrejo atrapado entre las rocas. Al principio, el lobo pensó en comérselo, pero el cangrejo le habló y le pidió ayuda para escapar.

“¿Por qué debería ayudarte?”, preguntó el lobo.

“Porque soy una criatura inocente y necesito tu ayuda”, respondió el cangrejo.

Estas palabras resonaron en la mente del lobo, quien reconsideró su instinto de depredador. Así que, con sus afiladas garras, el lobo abrió una brecha entre las rocas y liberó al cangrejo.

“Muchas gracias”, dijo el cangrejo. “Y te tengo una propuesta. Escuché que el rey del Reino Submarino está buscando un valiente guerrero para acabar con un monstruo que aterroriza a nuestro pueblo”.

El lobo se sorprendió de que hubiera tal criatura en el Reino Submarino. Pero también se sintió emocionado ante la posibilidad de explorar este nuevo mundo y de demostrar su coraje.

“¿Y cómo puedo encontrar al rey?”, preguntó el lobo.

“Vamos a la ciudad submarina”, dijo el cangrejo. “Allí te dirán todo lo que necesitas saber”.

El lobo aceptó y se dirigió junto al cangrejo a la ciudad submarina. En medio del camino, notó cómo la gente los observaba con desconfianza y temor. El lobo estaba acostumbrado a la soledad, pero nunca había encontrado enemistad inmediata.

Sin embargo, el lobo no se dejó intimidar y decidió demostrar su bondad y fortaleza. En la ciudad, se enteró de los detalles del monstruo que azotaba al pueblo: un calamar gigante que destruía los barcos y aterrorizaba a los pescadores.

“¿Cómo puedo proteger al Reino Submarino de esta criatura?”, le preguntó el lobo al consejero del rey.

“Deberás enfrentarte a él”, respondió el consejero. “Pero ten cuidado, pues el calamar es muy astuto y peligroso. Muchos enemigos han intentado acabarlo, pero todos han fracasado”.

El lobo no perdió su confianza en sí mismo y decidió prepararse para la batalla. Durante días, entrenó sus habilidades de nado y lucha en las orillas de la ciudad. También buscó información sobre el calamar y descubrió que, en realidad, no era un monstruo malvado, sino un ser que había sido expulsado por su propia familia por ser diferente.

Indignado por la injusticia, el lobo decidió hablar con el calamar, en vez de atacarlo. Dejando a un lado sus temores y su instinto de lucha, el lobo se acercó al calamar y le habló con compasión y respeto.

Al principio, el calamar se mostró receloso y agresivo, pero poco a poco entendió que el lobo no era otro enemigo más, sino un amigo que se preocupaba por su bienestar. Así, el lobo y el calamar se convirtieron en amigos y aliados, y juntos trabajaron para encontrar una solución para el conflicto en el Reino Submarino.

El lobo habló con el rey y le propuso que se reuniera con el calamar para buscar una solución pacífica. Al principio, el rey se mostró reacio, pero al ver la valentía y la sensatez del lobo, accedió a la reunión.

Así, en una cumbre histórica, el lobo, el calamar y el rey del Reino Submarino se sentaron a hablar. El lobo explicó que el calamar no era un monstruo, sino un ser que merecía compasión y ayuda. El calamar, por su parte, habló de su soledad y su dolor por haber sido rechazado por su familia. Y el rey entendió que, en vez de combatir al calamar, debía ayudarlo y protegerlo de los que lo habían excluido.

Así, gracias al valor y la sabiduría del lobo, el Reino Submarino encontró un equilibrio y una paz que nunca había conocido. El lobo se convirtió en un héroe y un amigo para muchos, y se sintió feliz de haber encontrado un hogar en el Reino Submarino y una nueva familia en el calamar y los habitantes del mar.

Y así concluye la historia del lobo valiente que, gracias a su compasión y su coraje, encontró la amistad y la aventura en un mundo nuevo y sorprendente.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
El Lobo en el Reino Submarino
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