El Lobo y el Guerrero de la Tierra

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El Lobo y el Guerrero de la Tierra
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El Lobo y el Guerrero de la Tierra. Érase una vez un lobo que vivía en el bosque. Era un lobo solitario, sin amigos ni familia, y por eso se dedicaba a cazar animales para sobrevivir. Una noche, mientras acechaba a una presa, escuchó unos gritos desgarradores. Alertado, el lobo corrió hacia el origen del sonido y encontró a un guerrero de la tierra herido y en peligro de muerte.

El lobo, que nunca había sido amigo de los humanos, pensó en dejarlo allí y seguir su camino, pero algo en el guerrero de la tierra lo conmovió. Aunque no lo entendía, el lobo se sentía atraído por él y decidió cuidarlo hasta que se recuperara. En los días que siguieron, el lobo cazaba para los dos y lo protegía de los peligros del bosque, y poco a poco se creó una amistad entre los dos.

El guerrero de la tierra, que se llamaba Tiak, se dio cuenta de que el lobo no era como los demás. Era inteligente, astuto y tenía un gran corazón. Tiak se propuso enseñarle todo lo que sabía sobre el mundo, y el lobo, que tenía ganas de aprender, le prestó atención.

Poco a poco, el lobo aprendió a comunicarse con Tiak, a entender su lenguaje, sus gestos y sus emociones. Aprendió a distinguir los diferentes olores del bosque y a identificar a los animales según sus rastros. Aprendió a cazar de una manera más efectiva y a convivir con los seres humanos sin miedo ni rencor.

Con el tiempo, el lobo y Tiak se hicieron inseparables. Comía con él, dormía a su lado y lo protegía en todo momento. Incluso lo acompañaba en sus viajes por la tierra, luchando a su lado contra los enemigos de la tribu y defendiendo su hogar de la invasión de los animales salvajes.

Un día, sin embargo, el lobo recibió una noticia terrible. Tiak había sido herido de muerte en una batalla, y no había nada que pudiera hacer para salvarlo. El lobo se sintió desolado, triste y solo. Tiak había sido su mejor amigo, su mentor y su compañero, y sin él no sabía qué hacer.

Pero el guerrero de la tierra le había dejado un regalo antes de partir. Una piedra sagrada de la tribu, que simbolizaba la amistad, la lealtad y el amor. El lobo, que nunca antes había mostrado interés por los objetos humanos, la tomó con respeto y la guardó en un lugar secreto.

A partir de ese día, el lobo decidió honrar la memoria de Tiak y convertirse en un protector de la tribu. Comenzó a vigilar los alrededores del campamento, a perseguir a los lobos y osos que se acercaban demasiado y a alertar a los guerreros de la llegada de enemigos peligrosos.

Y así pasaron los años, y el lobo creció viejo y sabio, adquiriendo un pelaje gris y canoso y una mirada llena de sabiduría. Los miembros de la tribu lo respetaban y le ofrecían comida y refugio, y él, a cambio, les dedicaba su vida y su protección.

Hasta que un día, un grupo de cazadores apareció en el bosque. Eran hombres crueles y despiadados, que mataban sin piedad a cualquier animal que se ponía en su camino. El lobo, que no podía tolerar tanta maldad, decidió enfrentarse a ellos.

La batalla fue feroz, y el lobo estuvo a punto de perder la vida en varias ocasiones. Pero su valor y su astucia le permitieron sobrevivir a la emboscada, y finalmente logró expulsar a los cazadores del bosque.

Pero a un precio muy alto. El lobo había quedado herido de muerte, y sabía que no tenía mucho tiempo de vida. Así que decidió volver al refugio donde había guardado la piedra sagrada, y allí esperar a la muerte.

Pero lo que el lobo no sabía era que esa roca tenía un poder mágico. Un poder que le permitiría vivir para siempre, en el cuerpo de los descendientes de Tiak. Así que la noche en que murió, la tribu entera se reunió alrededor de su cuerpo, y uno por uno, todos los miembros tocaron la piedra sagrada.

Y el lobo se había ido, pero su espíritu viviría para siempre en la tribu de Tiak, en la forma de un protector leal y valiente. Porque su carácter había cambiado gracias a la amistad y el respeto que tuvo con el guerrero de la tierra, convirtiéndolo en un guerrero indomable acompañando a sus mejores amigos y defendiendo su tribu de cualquier ataque.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
El Lobo y el Guerrero de la Tierra
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