El Lobo y el Reino de los Dragones. Érase una vez en el Reino de los Dragones, donde los habitantes eran criaturas mágicas de todas las formas y tamaños. La más admirada y respetada de todas las criaturas eran los dragones. Los dragones siempre habían sido los amos del reino. Tenían la habilidad de controlar el clima, y podían volar a grandes alturas y escupir fuego.
El rey de los dragones, el magnífico Dragón Krakatoa, gobernaba el reino con sabiduría y justicia. Pero un día, al reino llegó un lobo solitario llamado Reno. Sorprendentemente, el rey no le dio la bienvenida, y los demás habitantes del reino se burlaron de él. Esto no fue tan sorprendente, ya que los lobos no eran considerados criaturas mágicas, y muchos dragones creían que los lobos eran de baja categoría.
El lobo se enojó mucho debido la respuesta inicial de los habitantes del reino. Pero en vez de buscar venganza, decidió demostrar su valía. Se enteró de una invasión de ogros malvados que querían apoderarse del Reino de los Dragones. Pensó que podría tener una oportunidad de demostrarle al rey que él era un guerrero digno y de gran valor.
Así Reno se dedicó a seguir el rastro de los ogros. Sabía que los ogros no tendrían cuidado de ocultar su presencia, y que habría huellas obvias que un lobo podría rastrear. Encontró los rastros de los ogros, y los siguió durante varios días hasta que llegó a su guarida.
La madriguera de los ogros era imponente y estaba ubicada en la cima de una montaña. El lobo no podía atacar directamente, los ogros eran demasiado grandes y fuertes. Así que ideó un plan para enfrentarse a ellos.
Retrocedió y comenzó a ladrar muy fuerte, primero aturdido y luego enfurecido. Los ogros, confundidos por el extraño sonido, salieron de su guarida para averiguar lo que estaba sucediendo. Reno, sabiendo que este era el momento, inició un ataque sorpresa. Se acercó sigilosamente a las puertas de la guarida de los ogros y las rompió. A continuación, saltó y mordió a los ogros en el cuello, dejándolos inconscientes.
Reno regresó al reino y le contó al rey Dragón Krakatoa y a los habitantes lo que había hecho. El rey se impresionó bastante y decidió hacer de Reno su general. Así Reno comenzó a entrenar a los dragones en la lucha contra los ogros. Utilizó su velocidad y astucia para enseñarles cómo ganar usando tácticas inusuales en la batalla.
Finalmente, el día del ataque llegó. Reno dirigió el ataque, y los dragones y los lobos trabajaron juntos para derrotar a los ogros. El reino fue salvado de la invasión, y el lobo Reno fue aclamado como un héroe.
La victoria cambió el corazón de Dragón Krakatoa y todos los dragones del reino. Aprendieron a ver más allá de las apariencias y aceptaron a Reno, y a otros lobos como criaturas mágicas valiosas en el reino. Y Reno se convirtió en el aliado más cercano y de confianza del Rey Dragón Krakatoa.
Gracias al valor de Reno y al valor que demostró en la lucha contra los ogros, el Reino de los Dragones se volvió un ser más unido y fuerte. La palabra de su coraje y habilidades llegó a todos los confines del reino mágico, y muchas otras criaturas mágicas fueron a alabar a Reno por lo que había hecho.
Y así, el cuento llega a su fin, pero las historias de Reno, el lobo valiente, seguirán contándose por muchos años más.