El Perro de la Ciudad de las Maravillas. Érase una vez un perro llamado Max que vivía en una ciudad gris y aburrida. Max siempre soñaba con aventuras emocionantes y lugares mágicos. Una noche, el perro tuvo un extraño sueño en el que una voz misteriosa lo llamaba a una ciudad llamada Las Maravillas.
Al despertar, Max se sorprendió al descubrir que estaba rodeado de un mundo nuevo y desconocido. Los edificios grises y apagados habían sido reemplazados por lugares coloridos y llenos de vida. Los árboles eran más verdes y los pájaros cantaban más fuerte. Max se sintió emocionado y asustado al mismo tiempo. ¿Dónde estaba? ¿Cómo había llegado aquí?
Entonces, una pequeña mariposa se posó sobre su nariz. “Bienvenido a la Ciudad de las Maravillas, Max”, dijo la mariposa en un susurro suave. “Este es un lugar mágico y lleno de aventuras. ¿Te gustaría explorarlo conmigo?”.
Max asintió, feliz de tener una compañera de aventuras. La mariposa empezó a volar, y Max la siguió de cerca. Pronto, llegaron a una cabaña hecha de dulces y pasteles.
“Este es el hogar de la señora Pastel”, dijo la mariposa, “Es una de las habitantes más dulces de la Ciudad de las Maravillas”. Max se sintió atraído por el delicioso aroma que emanaba de la cabaña. La señora Pastel se asomó por la ventana y sonrió al ver a los dos visitantes.
“¡Buenos días, amigos!”, dijo enérgicamente. “¿Quieres probar alguno de mis pasteles recién horneados?”.
Max no se lo pensó dos veces, ¡claro que quería probarlos! La señora Pastel le ofreció una rebanada de pastel de chocolate y la mariposa una de fresa. Max nunca había probado nada tan delicioso. Comió con ganas y se relamió los labios. La señora Pastel les indicó que siguieran el camino de caramelos para continuar su aventura.
Después de caminar un rato por el camino dulce, llegaron a un hermoso jardín lleno de flores y mariposas. Una de ellas, al ver a la mariposa amiga de Max, se acercó a ellos.
“Hola, amigos”, dijo la mariposa real, “Mi nombre es Maribel, ¿cómo se llaman ustedes?”.
Max se lanzó a su presentación: «¡Hola! Me llamo Max y esta es mi amiga la mariposa que me lleva de paseo. ¿Y tú?, ¿de dónde vienes?»
Maribel sonrió gentilmente y contó que era la reina de la Ciudad de las Maravillas. Le propuso a Max unirse a la búsqueda de un tesoro escondido en la montaña más alta del lugar, y así empezaron otra gran aventura.
En el camino los tres amigos encontraron criaturas mágicas como unicornios, duendes, hadas y hasta un dragón bondadoso que les ayudó a encontrar el tesoro. Era una gran tonelada llena de monedas de oro, joyas, piedras preciosas y pesaba como tres grandes perros. Max solo había visto un montón de huesos en su vida pero aquella visión del montón de tesoro, lo hizo alguna vez en la vida sentir una inmensa alegría.
Finalmente, la mariposa amiga de Max -quien había sido su guía- le explicó que todo el tiempo él había estado soñando. La Aplicación Digital de sus dueños había sido intervenida y eso nanotecnológicamente lo había sumido en un sueño profundo. Cuando su dueña lo llamó por la aplicación para preguntar cuándo volverían a casa, Max se despertó sobresaltado.
Entonces, Max entendió que aunque la Ciudad de las Maravillas era solo un sueño, había aprendido mucho en aquel lugar mágico. Había conocido a gente amable, vivido aventuras emocionantes y descubierto lugares increíbles. Max se sintió agradecido y se acurrucó junto a su dueña. Al cerrar los ojos, soñó con vuelos eternos en los que siempre volaba en compañía de la mariposa, la reina Maribel y cada uno de los personajes de la ciudad de las Maravillas. «Gracias», susurró Max antes de quedarse profundamente dormido.
Desde entonces Max, con frecuencia, tiene sueños donde vuelve a visitar la Ciudad de las Maravillas, allí ya conoce a todo el mundo y sus aventuras son más emocionantes cada vez.
Todo esto lo hace muy feliz y esperanzado en que la tecnología lo lleve a lugares lejanos, distintos e inigualables.