El Perro del Castillo de la Oscuridad. Érase una vez un perro llamado Max que vivía en el castillo de la oscuridad. El castillo era muy grande y estaba situado en lo alto de una colina. La gente decía que el castillo estaba embrujado y nadie se atrevía a acercarse a él.
Un día, Max decidió explorar el castillo. Él era un perro valiente y siempre estaba buscando aventuras. Comenzó a caminar por los pasillos oscuros del castillo, oliendo cada rincón y buscando algo interesante.
De repente, Max escuchó un ruido extraño. Parecía como si alguien estuviera llorando. Max se asustó un poco, pero su curiosidad era más fuerte. Decidió seguir el sonido y ver qué estaba pasando.
Mientras caminaba, Max se encontró con una habitación oscura. Allí, encontró a una niña pequeña que lloraba. La niña estaba asustada y le advirtió a Max que no siguiera adelante, ya que había un peligroso monstruo que vivía en el castillo.
Max no tenía miedo del monstruo y decidió seguir explorando el castillo. Mientras caminaba, vio una puerta cerrada. Olisqueó la puerta y notó que detrás de ella, había un olor delicioso que venía de una rica cena.
Max no pudo resistir la tentación y comenzó a ladrar para llamar la atención de alguien. Luego, la puerta se abrió y apareció un mayordomo que lo regañó. «Este castillo no es un lugar para perros callejeros, ¡vete ahora mismo!», ordenó el mayordomo tajantemente.
Max no sabía qué hacer, pero no quería abandonar el castillo sin saber qué había detrás de esa puerta. Entonces, decidió esperar hasta que el mayordomo se fuera a dormir para colarse en la cocina.
Como un verdadero explorador, Max esperó pacientemente hasta que el mayordomo se durmiera. Cuando todos en el castillo estaban dormidos, Max se arrastró sigilosamente hacia la puerta de la cocina y la empujó con su nariz. La puerta se abrió y Max entró a la cocina.
Allí, encontró un gran festín de comida. Había una mesa llena de carnes, verduras y postres deliciosos. Max se sintió muy contento y comenzó a comer. Pero, de repente, escuchó un ruido extraño. ¿Era el monstruo que la niña había mencionado?
Max se asustó y comenzó a buscar un lugar para esconderse. Entonces, notó que la puerta de la despensa estaba abierta. Sin dudarlo, entró allí y se escondió detrás de unos estantes de comida.
Pero, mientras estaba escondido en la despensa, Max escuchó una conversación. Era la voz del malvado dueño del castillo que estaba discutiendo con el mayordomo. El dueño estaba enojado porque el mayordomo no había comprado suficiente comida para el festín que iba a ofrecer a sus invitados.
Max comenzó a temblar de miedo al escuchar las voces. Pero, luego recordó que él era valiente y que no se iba a dejar vencer por su miedo. Así que, decidió salir de la despensa y enfrentar al dueño del castillo.
Max salió mirando alrededor, y al ver al dueño del castillo, le gruñó mientras se acercaba a él. El dueño del castillo se sorprendió al ver al valiente perro frente a él y decidió dejarlo en paz.
Desde ese día, todos en el castillo comenzaron a respetar a Max y lo trataron como un héroe. El dueño del castillo incluso comenzó a comprar comida de alta calidad para el festín y todos los días, la niña que Max había encontrado lo visitaba y juntos jugaban y exploraban el castillo.
Y así, Max se convirtió en el perro del castillo de la oscuridad, el amigo leal y valiente que todos amaban y respetaban. Y siempre estuvo allí para proteger a todos en el castillo de cualquier peligro que pudiera haber.