El Príncipe en la Ciudad Prohibida

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El Príncipe en la Ciudad Prohibida
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El Príncipe en la Ciudad Prohibida. Érase una vez un príncipe llamado Yún que vivía en la Ciudad Prohibida. Siempre había vivido en ella, rodeado de sus sirvientes y sus cortesanos.

Pero un día, al asomarse por la ventana, vio la ciudad desde otro punto de vista. Se dio cuenta de que la Ciudad Prohibida era mucho más pequeña que el mundo que había allí fuera. Había un mundo entero por descubrir y él quería explorarlo.

El príncipe pidió a su padre, el emperador, que le permitiera salir de la Ciudad Prohibida para conocer el mundo que había más allá. El emperador le permitió salir, pero le advirtió que debía volver antes de que se pusiera el sol.

Yún salió de la ciudad y empezó a explorar el mundo desconocido. Vio cosas que nunca había visto antes, como árboles, ríos y montañas. Había personas que nunca había conocido; algunos eran amables y otros un poco más rudos.

De repente, se dio cuenta de que el sol empezaba a ponerse. Había explorado tanto que no se había dado cuenta del tiempo que había pasado. Tenía que volver al palacio lo antes posible.

Sin embargo, no encontraba el camino de regreso a la Ciudad Prohibida. Había llegado a un lugar desconocido y no sabía cómo volver. Empezó a correr hacia todas las direcciones, pero todo parecía un laberinto.

Mientras tanto, el emperador estaba preocupado por su hijo y envió a sus soldados a buscarlo. Todos salieron de la Ciudad Prohibida en su busca, gritando el nombre del príncipe.

Finalmente, encontraron a Yún en un bosque cercano. Estaba perdido y asustado. Los soldados lo llevaron de vuelta a la Ciudad Prohibida, donde el emperador lo recibió con los brazos abiertos.

El emperador estaba feliz de tener a su hijo de vuelta, pero también estaba preocupado. No quería que Yún volviera a salir de la Ciudad Prohibida sin estar preparado para enfrentar el mundo desconocido que había ahí fuera.

Entonces, el emperador decidió que Yún debía aprender todo lo necesario para poder salir de la Ciudad Prohibida de forma segura. Debía tener habilidades de supervivencia y conocimiento del mundo fuera de los límites de la Ciudad.

Yún se preparó durante mucho tiempo para salir nuevamente. Aprendió a orientarse en el bosque, a buscar agua y comida, y a protegerse de los peligros del mundo exterior.

Finalmente llegó el día en que el príncipe estaba listo para explorar el mundo nuevamente, así que el emperador le permitió salir una vez más. Esta vez, el príncipe era un experto en supervivencia, completamente preparado para lo que podría encontrar ahí fuera.

Yún exploró los lugares que había dejado atrás la última vez. A medida que avanzaba, su confianza aumentaba. Había aprendido a manejar situaciones difíciles y a encontrar soluciones para cualquier problema.

Finalmente, Yún se dio cuenta de que la Ciudad Prohibida era un lugar mágico. Era donde vivía su familia y sus amigos, pero afuera había todo un mundo lleno de maravillas y maravillosas criaturas.

Esa noche, Yún regresó a la Ciudad Prohibida con una nueva visión del mundo; la gran aventura de haber visto y aprendido cosas nuevas era una experiencia que nunca olvidaría.

Desde ese día, el príncipe Yún salía de vez en cuando a explorar el mundo, pero siempre volvía a casa con un gran conocimiento y apreciación de la vida que había en la Ciudad Prohibida.

El emperador estaba orgulloso de su hijo, quien había aprendido mucho y visto lugares maravillosos. Pero sobre todo, estaba feliz por Yún, quien había encontrado su propio camino en el mundo y había aprendido mucho más de lo que había imaginado.

Y así fue como el príncipe Yún descubrió que el mundo era mucho más grande de lo que jamás había imaginado, y cómo encontró su lugar en él. También entendió que la confianza en uno mismo y la preparación podían hacer una gran diferencia en cualquier situación.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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