El Príncipe y el Gigante

Tiempo de lectura: 4 minutos

El Príncipe y el Gigante
¿PREFIERES UN AUDIOCUENTO?

Si prefieres, puedes escuchar el cuento mientras haces otras tareas

El Príncipe y el Gigante. Érase una vez, en un reino muy lejano, un príncipe llamado Leo. Leo era un príncipe muy especial, le gustaba jugar con niños y siempre estaba listo para ayudar a aquellos que lo necesitaban. Un día, mientras exploraba el bosque, se encontró con un gigante.

El gigante era muy alto y fuerte, y Leo tuvo miedo en un primer momento. Pero después de charlar con él, se dio cuenta de que el gigante era un buen hombre. Había vivido en ese bosque durante muchos años, sin tener a nadie con quien hablar o jugar.

El príncipe y el gigante se hicieron amigos rápidamente. Pasaron muchos días juntos, explorando el bosque y divirtiéndose. Pero un día, cuando estaban jugando en la pradera, el gigante se puso muy triste.

«¿Qué te pasa?», preguntó Leo.

«¡Estoy tan triste! No tengo amigos, no tengo nada», respondió el gigante.

Leo pensó en eso por un momento y luego tuvo una idea. «¡Te tengo una idea!», exclamó. «¿Por qué no vienes al castillo conmigo? Podrías ver a mis amigos y jugar con ellos».

El gigante estaba emocionado con la idea.

«Así será», dijo Leo. «Pero primero, debemos asegurarnos de que no te hagan daño».

Leo y el gigante tomaron un camino más largo de lo habitual para llegar al castillo. Cuando llegaron, se mezclaron con la multitud y se disfrazaron para que nadie pudiera reconocerlos. De esta manera, el gigante pudo jugar con los niños sin ningún temor a ser perseguido.

Los niños del castillo no podían creer lo grande que era el nuevo amigo del príncipe. Pero se divirtieron mucho jugando con él.

El gigante se volvió muy popular en el castillo. Todo el mundo quería jugar con él. Pero luego, un día, las cosas cambiaron. Un grupo de soldados irrumpió en el castillo y llevó al gigante lejos.

Desesperado, Leo corrió a la plaza del pueblo para tratar de salvar a su amigo. Cuando llegó, miró hacia arriba y vio al gigante atado a un poste. Alrededor de él, había un grupo de hombres blandiendo espadas.

«¿Qué está pasando aquí?», preguntó Leo.

«Este gigante ha estado arrebatando a nuestros hijos», respondieron los hombres. «Si no lo hubiéramos encontrado, habría matado a muchos de ellos».

Leo estaba horrorizado. Sabía que su amigo no era un ladrón. Decidió investigar más a fondo lo que había sucedido. Con mucho cuidado, se acercó al gigante y le preguntó qué había pasado.

El gigante le explicó que nunca había querido hacerle daño a nadie. Solo había estado explorando el bosque y había visto a algunos niños jugando. Él solo quería unirse a ellos para que no se sintieran solos.

Leo sabía que tenía que hacer algo para salvar a su amigo. Así que se volvió hacia los hombres y les preguntó si podrían perdonar al gigante. Les dijo que el gigante no había hecho nada malo, solo quería tener amigos.

Los hombres no estaban convencidos, pero Leo insistió en que el gigante era su amigo y que no quería hacer daño a nadie. Finalmente, después de mucha persuasión, los hombres acordaron dejar al gigante a cambio de una multa. Leo pagó la multa del tesoro del castillo, y el gigante fue liberado.

El gigante estaba muy agradecido con Leo. Había encontrado un verdadero amigo en él. A cambio, ofreció ayudar a Leo siempre que lo necesitara. Así que los dos amigos pasaron muchos días felices explorando el bosque y divirtiéndose juntos en el castillo.

Finalmente, el gigante decidió quedarse en el bosque. Pero prometió visitar al príncipe cada vez que pudiera. Y así fue. Leo y el gigante se convirtieron en amigos para siempre. Vivieron aventuras increíbles y ayudaron a muchas personas en el camino.

Y así termina esta historia, sobre amistad, valentía y el verdadero significado de perdonar.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
El Príncipe y el Gigante
¿Te ha gustado «El Príncipe y el Gigante»?
¡Compártelo con tus amigos!
Facebook
Twitter
Pinterest
WhatsApp
Email
Imprimir