El Príncipe y la Bruja

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El Príncipe y la Bruja
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El Príncipe y la Bruja. Érase una vez, en un reino muy lejano, un príncipe llamado Juan que estaba enamorado de la princesa de un reino vecino. Él sabía que tenía que hacer todo lo posible para conquistar su corazón. Por eso, decidió ir a buscar a la mejor bruja del reino para que le ayudara en su misión.

La bruja se llamaba Melisa y era conocida por su gran sabiduría y poderes mágicos. El príncipe la encontró en su pequeña cabaña en medio del bosque y le explicó su situación. Melisa, con una sonrisa en el rostro, le dijo que podía ayudarlo, pero que necesitaba su compromiso para cumplir con todas sus tareas y seguir sus instrucciones al pie de la letra.

El príncipe aceptó sin dudarlo y Melisa comenzó a enseñarle todo lo que necesitaba saber. Le enseñó a preparar pociones mágicas para atraer a la princesa, le dio un hechizo para conseguir una cita con ella y le enseñó a hablar con confianza y seguridad. El príncipe estaba muy emocionado y agradecido por toda la ayuda que recibía.

Sin embargo, hubo un día en que la bruja Melisa desapareció por completo. El príncipe, preocupado, fue a buscarla en su cabaña y se encontró con que esta estaba completamente vacía. Siguió las huellas de la bruja hasta la entrada de una cueva en la montaña. Ahí, encontró a la bruja atrapada en una tela de araña gigante.

El príncipe, sin dudarlo, sacó su espada y se dispuso a cortar la tela de araña. Pero la bruja le detuvo. Le explicó que su misión en la vida era hacer el bien para todos aquellos que lo necesitaran. Le enseñó que había muchas formas de conquistar el corazón de alguien, pero la que más valía la pena era la conquista del corazón de uno mismo.

El príncipe entendió que su enfoque estaba mal. Había estado obsesionado con conquistar el corazón de la princesa y había olvidado lo más importante: su propia felicidad. A partir de ese momento, decidió trabajar en sí mismo y en convertirse en la mejor versión de sí mismo, con la esperanza de que la princesa lo viera como una persona segura y exitosa en lugar de solo un príncipe enamorado.

Con el tiempo, el príncipe se convirtió en un hombre sabio y exitoso. Se enfocó en sus estudios, aprendió cosas nuevas, se dedicó a ayudar a su pueblo y se convirtió en un ejemplo a seguir. Y la sorpresa más grande llegó cuando la princesa, sin siquiera darse cuenta, comenzó a fijarse en él. Al final, ambos se dieron cuenta de que estaban hechos el uno para el otro y vivieron felices para siempre.

El príncipe, agradecido con la bruja Melisa, regresó a su cabaña para encontrarse con que había dejado un gran mensaje en la pared de la misma: «Recuerda siempre, la verdadera magia no se encuentra en el exterior, sino dentro de ti». El príncipe entendió que la bruja lo había enseñado la lección más importante de su vida: el amor propio y la confianza en uno mismo son los ingredientes clave para la felicidad.

Y así, el príncipe y la bruja Melisa se convirtieron en grandes amigos y aliados. Ella lo ayudó a conquistar su propio corazón para que pudiera ser feliz y alcanzar todas sus metas. Y él, a su vez, compartió su sabiduría y su amor con todos aquellos que lo necesitaban. Juntos, dejaron un gran legado de amor y felicidad en el reino para siempre.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
El Príncipe y la Bruja
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