El Ratoncito y el Tesoro del Jardín. Érase una vez un pequeño ratón llamado Max que vivía en un agujero en el jardín de una gran casa. Max era un ratón muy curioso y aventurero, siempre buscaba nuevos lugares que explorar y descubrir.
Un día, mientras Max estaba buscando comida, descubrió un hermoso jardín lleno de flores y plantas brillantes. El jardín era tan maravilloso que Max se emocionó y corrió a contárselo a sus amigos del agujero.
– ¡Chicos, chicos, acabo de descubrir un jardín mágico lleno de colores y maravillas! – exclamó Max emocionado.
– ¿Un jardín mágico? ¡Vamos a ver! – dijeron entusiasmados sus amigos.
Así que, los amigos de Max siguieron al pequeño ratón hacia el jardín. Al llegar, se quedaron impresionados por la belleza del lugar y comenzaron a explorarlo. Mientras caminaban, Max notó algo brillante en un rincón del jardín.
– ¡Miren chicos, ahí hay algo brillante! – dijo Max señalando con su pata.
– ¿Qué es? ¡Vamos a ver! – dijeron sus amigos emocionados.
Al acercarse, descubrieron que era un tesoro escondido en el jardín. El tesoro estaba formado por joyas, monedas de oro, piedras preciosas y muchas otras cosas brillantes. Los amigos de Max no podían creer lo que veían. Estaban muy emocionados y querían llevarse todo el tesoro.
– ¡Tomemos todo el tesoro y llévemolo al agujero! – dijo uno de los amigos de Max.
Max, sin embargo, no estaba de acuerdo. A él le parecía que ese tesoro pertenecía a alguien y que no quería llevarse las cosas de alguien más.
– Chicos, no podemos tomar el tesoro sin saber a quién pertenece. Tal vez alguien lo dejó ahí para encontrarlo más tarde – dijo Max preocupado.
Pero sus amigos no se preocuparon por lo que decía Max y comenzaron a tomar todo lo que estaba en el tesoro. Max se sintió muy triste al ver que sus amigos estaban tomando cosas que no les pertenecían y decidió buscar al dueño del tesoro.
Así que, Max salió del jardín y comenzó a explorar el vecindario para encontrar al dueño. Después de mucho tiempo y de buscar por todas partes, finalmente encontró al dueño del tesoro, y resultó ser una señora muy amable que vivía en la casa cerca del jardín.
– Hola señora, ¿usted es la dueña del jardín que está cerca de mi casa? – preguntó Max tímidamente.
– Sí, soy la dueña del jardín. ¿Cómo puedo ayudarte? – respondió la señora sonriendo.
– Bueno señora, en el jardín encontré un tesoro muy grande y brillante, y mis amigos quieren llevarse todo, pero yo no quiero hacer eso porque creo que pertenece a alguien más. Así que vine a preguntarle si el tesoro es de usted – dijo Max con timidez.
La señora quedó sorprendida por la sinceridad y la honestidad de Max, y le explicó que el tesoro era de su familia y que lo había escondido en el jardín hace muchos años. Esta era la primera vez que alguien lo encontraba.
– Joven ratón, estoy muy agradecida por su honestidad y por haber venido a preguntarme por el tesoro. ¡Por favor, ven a mi casa para que te recompense! – dijo la señora emocionada.
Así que, Max siguió a la señora a su casa, donde ella le dio una buena cantidad de queso y le prometió que siempre cuidaría el jardín y sus tesoros.
Max regresó al agujero con una sonrisa en el rostro y contó a sus amigos que había encontrado al dueño del tesoro. Estuvieron muy felices al saber que no tomarían las cosas sin permiso y que Max había sido un valiente y honesto ratón.
Desde entonces, Max y sus amigos visitan el jardín de vez en cuando, pero ya no buscan tesoros, sino que disfrutan del hermoso jardín y de la amabilidad de su dueña. Así que, siempre recordaron la lección de que en la vida es importante ser honesto y siempre hacer lo correcto.