La batalla en el puerto de Boston. Érase una vez, en el puerto de Boston, una batalla que se libró hace varios siglos. En aquel entonces, la ciudad de Boston estaba bajo el dominio de los colonos ingleses, pero la gente de la ciudad no estaba contenta con su situación. La gente de Boston quería la independencia, querían ser libres y no estar sujetos al poder de un rey extranjero.
El puerto de Boston era una de las zonas más importantes de la ciudad, ya que por allí llegaban la mayoría de los barcos con alimentos y suministros de otras partes del mundo. Por lo tanto, en 1773, la gente de Boston decidió que la mejor forma de mostrar su descontento ante el dominio inglés era boicotear el comercio con la metrópoli, y una de las medidas que tomaron fue el de destruir una gran cantidad de té que había enviado la compañía de las Indias Orientales de Inglaterra.
El 16 de diciembre de 1773, un grupo de personas disfrazadas de indios se dirigió al puerto de Boston y, armados con hachas, comenzaron a destruir los barriles de té que se encontraban en los barcos. Los jefes de la ciudad sabían que los ingleses no tomarían esto con calma y que se dispusieron a tomar represalias.
Y así fue. El gobierno británico decidió responder con mano firme. El puerto de Boston se cerró al comercio, y se enviaron más tropas a la ciudad para imponer el orden. Las relaciones entre las dos partes se deterioraron aún más, y la tensión estalló en una sangrienta batalla.
Fue una mañana de marzo del año 1774, cuando las tropas inglesas llegaron al puerto, con el fin de imponer el orden en la ciudad, y tomar represalias por el acto de rebeldía llevado a cabo por los colonos unos meses atrás. La tensión en el lugar era evidente, la gente estaba furiosa.
La batalla comenzó en el puerto, donde las tropas británicas armadas con bayonetas, intentaron establecer el orden, y los colonos armados con rifles, intentaron defender su ciudad y sus ideas de libertad. El enfrentamiento fue sanguinario, la lucha fue brutal y nadie cedía un ápice.
Los colonos estaban dispuestos a todo con tal de evitar ser subyugados por los ingleses. Los colonos no tenían miedo, y estaban listos para enfrentar cualquier cosa con tal de obtener la libertad que tanto ansiaban.
Las balas silbaban en el aire y los gritos de las personas heridas y moribundas llenaban el ambiente, mientras la bruma cubría el puerto como una niebla densa. Los marineros comenzaron a disparar desde el puerto, y las tropas británicas se defendieron con todas sus fuerzas. La lucha a fuego vivo, que duró toda la mañana, resultó mortal para ambos bandos.
Los habitantes de Boston estaban unidos en la lucha por la libertad y la independencia, y se preocuparon por defender sus tierras y sus ideales con un gran esfuerzo y una resistencia feroz. Las armas disparaban continuamente mientras la gente intentaba defender a su ciudad del peligroso ataque.
Finalmente, los colonos lograron hacer huir a los ingleses, pero no sin antes sufrir bajas considerables en sus filas. Celebraron su victoria, pero lamentaban la pérdida de sus compañeros caídos en batalla.
Pese a que esta victoria significó un duro golpe para los ingleses, tuvo precios muy elevados para los colonos. Con la muerte de muchos de sus compatriotas, la ciudad se quedó con heridas abiertas y los homicidas ingleses se retiraron con su honor intacto.
Desde ese día en el puerto de Boston, las historias hablan del valor de los habitantes de la ciudad, de su determinación por alcanzar la libertad, y de la gran lucha que tuvieron que librar para obtenerla. En su memoria, se guarda el recuerdo de la valiente resistencia de los colonos y la enorme pérdida que tuvo que soportar para lograr su objetivo.