La bruja y el arco iris plateado. Érase una vez, en un lugar lejano donde el cielo era siempre de color naranja, vivía una bruja solitaria llamada Amatista. Amatista era diferente a cualquier otra bruja, tenía el cabello dorado como el sol y su piel era tan suave como las plumas de una paloma. Pero lo que más la hacía diferente era su amor por los colores.
Amatista no podía soportar ver un solo día de su vida sin ver un arcoíris brillante en el cielo. Un día, Amatista decidió crear su propio arco iris dejando todas sus provisiones y consiguiendo con muchas dificultades todos los ingredientes que necesitaba para hacer un arco iris brillante.
Con su olla más grande y la cuchara de madera más fuerte que había, Amatista comenzó a mezclar los ingredientes que había recolectado para hacer el arco iris. Primero, echó una pizca de polvo de estrellas, luego una tosca de gotas de rocío, y finalmente una llovizna de polvo de color. Mientras mezclaba todo con su cuchara de madera, el cielo se oscureció y empezó a llover.
La lluvia no podía apagarse con las gotas mágicas que caían, y pronto la olla de Amatista comenzó a desbordarse, incluso cuando ella intentó huir del aguacero. La olla cayó de sus manos y se derramó por el suelo. De repente, un rayo de luz plateada brotó de la olla derramada, dando lugar a un arco iris plateado que se extendía por todo el valle. Amatista no podía creer lo que estaba viendo. En todos sus años de vida, nunca había visto un arco iris plateado antes.
La bruja caminó hacia el arco iris plateado con cautela, tratando de averiguar qué había sucedido. Cuando llegó al borde del arco iris, notó que el cielo estaba bastante tranquilo ahora, y que el arco iris no se desvanecía como los otros arco iris que había visto antes. Miró más de cerca y se dio cuenta de que el arco iris plateado estaba formado por un material completamente distinto al resto de los arco iris.
Curiosa sobre el arco iris plateado, Amatista decidió acampar justo al lado del arco iris para estudiarlo de cerca. Se levantó temprano al día siguiente con la esperanza de aprender más sobre su creación que había cobrado vida propia. Cuando llegó al arco iris, se dio cuenta de que había una figura pequeña sentada en su interior.
-¡Hola!- gritó Amatista
-¡Hola!- respondió la figura, en un sonido similar a un tintineo.
-¿Eres el arco iris? – preguntó Amatista sorprendida.
-Soy una hada que ha sido atrapada en el arco iris plateado cuando se creó- respondió la pequeña figura.
Amatista estaba sorprendida e incrédula ante esta nueva información.
-¿Qué debo hacer para liberarte?- Preguntó.
-La única forma es encontrando la llave que me ayudará a salir de aquí- dijo la hada.
¿Y dónde puedo encontrar esa llave?- preguntó Amatista, queriendo ayudar a la pequeña.
-La llave está en manos del rey de largos cabellos del castillo que está ubicado en la montaña de la luna llena. Pero ten cuidado, el rey no es muy amable-respondió la hada.
Amatista decidió que no se detendría ante un rey poco amable. Estaba decidida a ayudar a la pequeña hada. Con su varita mágica, la bruja transformó a un gato blanco en un fiel compañero y juntos se pusieron en marcha en busca de la llave.
El viaje fue largo y cansado, y en más de una ocasión Amatista pensó en darse por vencida, pero la imagen del arco iris plateado la impulsaba a continuar. Después de varias semanas de caminar largas distancias, finalmente llegaron a la montaña de la luna llena, donde se encontraba el castillo.
El rey de largos cabellos les recibió con una sonrisa falsa y una gran arrogancia. Amatista sabía que iba a ser difícil conseguir la llave de manos del soberano, pero no se dejó intimidar. Con habilidades mágicas, Amatista comenzó a lanzar sus hechizos en contra del rey, pero él manejaba el poder del mal, sin embargo, no resultaba ser lo suficientemente fuerte. Incluso recurrió a su transformación más extraordinaria y hermosa: la piel de plumas de águila y los ojos de león, pero nada funcionó.
Finalmente, Amatista recurrió a su inteligencia y astucia, y utilizó su magia para trasladar al rey a otro lugar temporalmente, logrando conseguir la llave en su ausencia.
Con la llave en su poder, la bruja y el gato regresaron al arco iris plateado. Después de encontrar el lugar adecuado, la pequeña hada usó la llave para liberarse de su encarcelamiento. Agradecida por su libertad, la hada agradeció a Amatista por su ayuda.
Finalmente, con la tarea cumplida, Amatista y su gato emprendieron el camino de regreso a casa. Mirando hacia atrás, vio cómo el arco iris plateado formaba su camino a través del valle mientras se acerca el anochecer. La bruja estaba pensando en todo lo que había aprendido, como el hecho de que había encontrado una forma completamente nueva de magia. Se dio cuenta de que la magia no solo estaba en los hechizos y la varita, sino también en la imaginación y la creatividad. Y así, Amatista siguió utilizando su magia para explorar y descubrir el mundo mágico de los colores y crear arco iris maravillosos y fabulosos como nunca antes.