La bruja y el baño de burbujas mágicas

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La bruja y el baño de burbujas mágicas
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La bruja y el baño de burbujas mágicas. Érase una vez, en un hermoso bosque lleno de árboles majestuosos y animales curiosos, vivía una bruja llamada Morgana. Esta bruja se destacaba por ser la más sabia y astuta del bosque, y siempre estaba dispuesta a ayudar a los animales y a los demás habitantes del bosque en cualquier problema que tuvieran.

Un día, mientras paseaba por el bosque, Morgana se topó con un pequeño pajarito que estaba enredado en una rama; era una hermosa ave de plumas azules y verdes que no podía liberarse por sí sola. Morgana, rápidamente, utilizó sus poderes y desató al pajarito de la rama, lo cual hizo que el animalito se posara en su mano y empezara a cantar una hermosa melodía que conmovió a la bruja hasta lo más profundo de su corazón.

La pequeña ave estaba en deuda con Morgana, y quería agradecerle de alguna manera por su gran ayuda, por lo que le preguntó si podía hacer alguna cosa para ella. La bruja respondió que no necesitaba nada, pero al ver al animalito tan agradecido se le ocurrió pedirle un deseo risueño.

– ¿Quieres un baño de burbujas mágicas conmigo en mi tina de piedra, pajarito? – preguntó Morgana con una enorme sonrisa en su rostro.

La ave se sorprendió al escuchar la petición de Morgana, pero al ver que ésta estaba muy entusiasmada con la idea, decidió aceptar su proposición sin pensarlo dos veces. Así que juntos se fueron en busca de la tina de piedra donde la bruja acostumbraba a tomar sus baños de burbujas mágicas.

La tina de piedra era un lugar mágico donde la bruja gozaba de un inmenso poder que le permitía relajarse y descansar de todas sus labores cotidianas. Era un lugar lleno de plantas, velas y un sinfín de objetos mágicos que hacían que la tina de piedra brillara intensamente y llenara de energía positiva a todos los que se bañaban en ella.

Morgana colocó todas las hierbas y esencias que necesitaba para preparar el baño de burbujas mágicas y le pidió al pajarito que se sumergiera en la tina con ella. El animalito, un poco temeroso al principio, se sumergió en la tina de piedra y enseguida empezó a sentir cómo su cuerpo se relajaba y su mente se despejaba.

Morgana lo miraba con admiración y una sonrisa, y le decía cosas hermosas al pajarito; le contaba historias sobre el bosque y le hablaba de los diferentes animales que habitaban allí, mientras éste disfrutaba del baño de burbujas mágicas. La bruja reparaba en la felicidad que esta experiencia le traía y se dio cuenta de que tenía que compartir con más gente lo especial que era aquel lugar.

– ¡Este lugar es maravilloso y todas las personas deberían conocerlo! – exclamó Morgana entusiasmada.

Fue cuando se le ocurrió la gran idea de invitar a todos los habitantes del bosque y visitantes a que pudieran disfrutar de un baño de burbujas mágicas en su tina de piedra. La idea fue acogida con gran aceptación y se corrió la voz de que Morgana abriría su tina mágica para todo aquel que quisiera vivir esta experiencia única y especial.

Desde entonces, la tina de piedra se convirtió en un lugar de encuentro para todos los habitantes del bosque y visitantes, quienes se sumergían en el baño de burbujas mágicas y encontraban en la experiencia un momento de máxima felicidad y relajación.

Morgana siempre recibía a cada persona con una calidez única y se aseguraba de que disfrutaran al máximo del baño de burbujas mágicas. Nadie quería irse de allí, era un sitio mágico que se había convertido en un secreto del bosque y todos los habitantes del lugar tenían ganas de descubrirlo.

Pasaron los años y el bosque se convirtió en un lugar de unión y felicidad gracias a Morgana y su tina de piedra. La gente seguía yendo allí y todos se sentían agradecidos con la bruja por abrir las puertas de su lugar mágico al mundo entero.

Finalmente, Morgana dejó de estar en este mundo, pero su legado permaneció al crearse en su lugar una reserva natural donde todos los animales del bosque pudieron ser protegidos y convivir en paz. Allí, en medio de árboles majestuosos y planta verde en exceso, quedó la tina de piedra en un pequeño rinconcito; se cuenta que de noche, cuando no hay nadie cerca, el agua burbujea sola sin explicación alguna. Según cuentan los demás habitantes del bosque, Morgana sigue protegiendo su lugar mágico y siempre tendrá la tina de piedra disponible para quienes más la necesitan.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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