La bruja y el bosque de las hadas. Érase una vez, en un lugar muy lejano, un bosque lleno de misterios y peligros. Un bosque que no era tan sólo el hogar de animales salvajes y plantas exóticas, sino también de seres que sólo se creían en cuentos y leyendas.
En el corazón del bosque vivía la temida Bruja Oscura, una figura solitaria y enigmática que guardaba secretos antiguos y peligrosos. Su poder era tal que su nombre solo se susurraba en voz baja, temiendo que pudiera oírse y lo tomaría como una ofensa.
Pero la Bruja no era la única habitante del bosque. También había un grupo de hadas que vivían en el interior de un claro en medio del bosque, rodeado de un cristalino arroyo y hermosas flores de colores brillantes. Estas hadas, a pesar de su belleza y gracia, no compartían la misma fama que la bruja. Las hadas eran conocidas como criaturas amables y serviciales, y se decía que si alguna vez alguien necesitaba ayuda, sólo tenía que pedírsela a las hadas.
Un día, la bruja decidió que quería saber más sobre las hadas. Había oído rumores sobre su belleza y habilidades, pero no conocía nada sobre ellas. La bruja, excéntrica como siempre, pensó que la forma más fácil de aprender acerca de las hadas sería secuestrar a una de ellas y obligarla a contar todo lo que sabía sobre detallado.
Por lo tanto, en una noche oscura, la Bruja Oscura se deslizó por el bosque, buscando el claro donde vivían las hadas. Finalmente, después de muchas horas de búsqueda, encontró el arroyo que rodeaba el claro y esperó en la oscuridad a la primera hada que salió.
La hada, una criatura pequeña y delicada, caminó despreocupadamente hacia el arroyo, ajena al peligro que se avecinaba. Los ojos de la bruja brillaron con malicia, y con un movimiento rápido, agarró a la hada y se la llevó al hogar.
La hada, al principio, luchó por liberarse de las manos de la bruja, pero no podía competir con la fuerza de la bruja. La bruja la encerró en una caja de cristal y le hizo preguntas una y otra vez. Sin embargo, la hada se negó a responder a cualquier pregunta. La hada sabía que si hacía eso, pondría en grave peligro a su clan.
La Bruja Oscura, frustrada por la falta de respuestas, decidió que ya había tenido suficiente. Alimentando su enojo, la bruja decidió acabar con todas las hadas que vivían en ese claro, no importando si eran o no gente del bosque.
La noche siguiente, la bruja regresó al claro de las hadas con la intención de hacerles daño. Sin embargo, cuando llegó al regreso al arroyo, se encontró con que las hadas habían preparado un hechizo de protección alrededor del claro.
Al percivirse de lo que había sucedido, la Bruja Oscura se dio cuenta que estaba sola en el bosque, completamente abandonada y lejos de cualquier aliado posible. La bruja no podía enfrentarse a la magia de las hadas, así que su única opción era escapar del bosque tan pronto como fuera posible.
La bruja huyó del bosque en la noche, alejándose cada vez más del hogar de las hadas. Sus ojos ardían en el sudario de la noche, planeando su venganza silenciosa y su regreso triunfante al bosque.
Las hadas, después de haber relegado el peligro que corrían una vez más a las sombras del bosque, comenzaron a reconstruir su hogar, reparando los daños que la Bruja Oscura había causado en su intento fallido de obtener conocimiento.
Pronto, las hadas llevaron a cabo un ritual para borrar la malévola presencia de la Bruja Oscura, entonces ocurrió algo inesperado. La hada que la Bruja había secuestrado, dado el terrible sufrimiento que había tenido que pasar, había decidido abandonar su hogar para vivir como una ermitaña, pero al haber sido probado su coraje, sabia mentes del clan de las hadas la reafirmaron como una leyenda viviente.
Los días transcurrieron y el bosque volvió a la tranquilidad. Las hadas disfrutaron de su hogar, el arroyo cristalino y las vivas flores que enmarcaban el claro. Pero aún así, sus corazones se estremecían al pensar en la oscura figura que acechaba las sombras del bosque, temiendo al día en que la Bruja Oscura regresara, volviendo a poner su hogar en peligro.
La Bruja Oscura, por otro lado, había abandonado el bosque y se había adentrado en un reino más oscuro y solitario, buscando un poder que le permitiera vencer a las hadas y conquistar el bosque. Pero su maldad y egoísmo le impidieron ver el valor que las hadas tenían, un valor que sólo puede ser reconocido por aquellos cuyos corazones están abiertos a la esperanza y la bondad.
Y así, la historia del bosque de las hadas se convirtió en una leyenda, una historia que se contaba entre sus habitantes como un recordatorio de que, aunque en la oscuridad del bosque pueden existir peligros y tentaciones, nunca debemos olvidar que la bondad siempre se abre camino y la oscuridad no tiene poder donde la luz brilla.