La bruja y el bosque de los duendes

Tiempo de lectura: 4 minutos

La bruja y el bosque de los duendes
¿PREFIERES UN AUDIOCUENTO?

Si prefieres, puedes escuchar el cuento mientras haces otras tareas

La bruja y el bosque de los duendes. Érase una vez en un bosque encantado rodeado de árboles gigantes y mágicos, vivía una hermosa bruja llamada Luna. Luna era conocida en toda la región por su belleza, su inteligencia y su habilidad para curar a las criaturas del bosque.

Un día, mientras Luna estaba en su cabaña preparando una poción para uno de sus pacientes, escuchó un pequeño golpe en la puerta. Al abrir, descubrió a un grupo de duendes que le pedían ayuda para encontrar un tesoro que se encontraba en lo más profundo del bosque. Sin embargo, a pesar de ser un tesoro con valor incalculable, Luna sabía que el camino hacia él estaba lleno de peligros, ya que se rumoreaba que estaba custodiado por una bestia feroz que no dejaba entrar a nadie en esa zona del bosque.

A pesar de las advertencias de Luna, los duendes insistieron en su petición y le prometieron cualquier tipo de recompensa que ella deseara si los ayudaba a conseguir el tesoro. Sabiendo que los duendes eran criaturas traviesas pero nunca ingratas, Luna aceptó ayudarlos en su misión.

Se adentraron en el bosque, caminando horas y horas hasta que llegaron a un claro donde estaba la entrada al camino hacía el tesoro. La bruja tomó un poco de musgo mágico de uno de los árboles cercanos y les dijo a los duendes que lo usen para mantenerse a salvo mientras ellos se adentraban en el territorio de la bestia. Los duendes, agradecidos, tomaron el musgo y desaparecieron en la oscuridad del bosque.

Mientras Luna seguía su camino, notó que algunos árboles parecían moverse. Al principio, desechó estos movimientos como simples corrientes de viento, pero pronto se dio cuenta de que los árboles estaban moviéndose de manera extraña, algo raro estaba pasando.

Fue entonces cuando escuchó un rugido ensordecedor seguido por un silencio total. Sabiendo que la bestia estaba cerca, se escondió detrás de un árbol cercano y esperó en silencio mientras la bestia pasaba. Sin embargo, al mirarla, se llevó una sorpresa, no era más que un pequeño cachorro, mientras este se acercaba a la bruja, esta se dio cuenta que estaba herido. Con mucho cuidado, Luna curó al cachorro y él comenzó a seguir a la bruja a modo de agradecimiento durante el resto de la misión.

Finalmente, Luna y el pequeño cachorro llegaron al lugar donde se encontraba el tesoro. Sin embargo, cuando lo encontraron, se dieron cuenta de que la recompensa que los duendes habían prometido era tan grande que no sería de mucha utilidad debido a los costos que se generarían para poseerla.

Luna, en lugar de tomar la recompensa, decidió usar sus habilidades de sanación para curar a la misteriosa bestia y, una vez que se recuperó, la bestia se acurrucó a los pies de Luna y se quedó con ella.

Después de regresar a sus cabañas, los duendes, sorprendidos por la actitud de Luna ofrecieron algo completamente diferente como recompensa por su ayuda: algo que garantizaría que su magia nunca se agotaría, una planta mágica que, según muchos, podría curar a las personas no solo de cualquier enfermedad sino también de la muerte.

A partir de ese día, Luna se convirtió en la protectora del bosque y su cabaña se convirtió en un refugio seguro para todas las criaturas heridas y enfermas que habitaban allí. Sin embargo, la mayor recompensa que recibió fue el amor, el respeto y la gratitud de las criaturas encantadas que vivían en el bosque y confiaban plenamente en ella para cualquier necesidad que tuvieran.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
La bruja y el bosque de los duendes
¿Te ha gustado «La bruja y el bosque de los duendes»?
¡Compártelo con tus amigos!
Facebook
Twitter
Pinterest
WhatsApp
Email
Imprimir