La bruja y el espejo mágico

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La bruja y el espejo mágico
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La bruja y el espejo mágico. Érase una vez una bruja llamada Morgana, que vivía en lo más profundo del bosque. Morgana era conocida por su habilidad para crear pociones poderosas y por su gran sabiduría. Pero sobre todo, era conocida por su gran vanidad. Tenía un espejo mágico que siempre la hacía sentir la más hermosa de todas las criaturas.

Morgana era tan vanidosa que, un día, decidió preguntarle a su espejo mágico si había alguien más hermoso que ella en el mundo. El espejo le contestó que, en efecto, había una persona más hermosa que ella misma.

Esa respuesta enfureció a Morgana y decidió dar con quien esa persona más hermosa podía ser. Así que, montada en su escoba voladora, se dispuso a recorrer todos los reinos para encontrar a esa persona que había eclipsado su belleza.

Después de muchos intentos fallidos y un sinfín de búsquedas, la bruja Morgana finalmente encontró a esa persona más hermosa que ella misma. Era una joven hermosa y encantadora, de piel morena como el chocolate y unos ojos tan cálidos como el sol. Morgana se sintió desafiada por la belleza de la joven y decidió hacerle una visita.

Cuando la joven abrió la puerta, la bruja quedó sin palabras. Morgana no podía creer lo hermosa que era la joven y la envidia comenzó a nublar su razón. Decidió retarla a un duelo de magia para demostrar quién era más poderosa.

La joven aceptó el desafío, aunque no sabía nada de magia. Morgana no sabía que la joven era una persona honesta y generosa, y que nunca ha hecho daño a nadie. Ellas empezaron la batalla y Morgana pensaba que iba a ganar, pero la joven emitió un rayo de luz que hizo temblar a Morgana. La bruja cayó y el duelo terminó con la victoria de la joven.

Morgana, sintiéndose humillada y descontenta, regresó a su casa con rabia. Llegó hasta su espejo y lo desafió a que la hiciera más poderosa que esa joven. Pero, para su sorpresa, el espejo mágico no tenía la capacidad de hacerle más fuerte que su oponente, pues la joven había ganado gracias a su espíritu puro y honesto.

Entonces, Morgana se dio cuenta de que su vanidad la había llevado a la derrota. Admitió que había sido un error subestimar la belleza interior de las personas y que su envidia la había cegado. Decidió enmendar sus errores y pedir disculpas a la joven por haberla retado a un duelo.

La joven aceptó las disculpas de la bruja y le enseñó a Morgana la importancia de ser una buena persona y cultivar la bondad en su corazón en lugar de estar preocupada solo por la apariencia física.

Desde aquel día, Morgana se convirtió en una persona más humana y ya no se preocupaba tanto por su aspecto físico. En cambio, se dedicó a crear pociones para ayudar a los habitantes del reino y a enseñar a los jóvenes las habilidades que había adquirido a lo largo de su vida. Comenzó a utilizar su magia para guiar y proteger a quienes le necesitaban.

El espejo mágico ya no era lo más importante para ella. Fue colocado en un rincón de la casa y sólo era utilizado para mirarse de vez en cuando y recordar la lección que había aprendido. Aprendió que la verdadera belleza reside en el interior, en el corazón, y que no hay necesidad de compararnos con otros para sentirnos bien con nosotros mismos.

Este cuento nos enseña que nunca debemos juzgar a las personas por su apariencia y que debemos aprender a apreciar la verdadera belleza de cada uno de nosotros. La bondad y la honestidad siempre triunfan. Y, finalmente, que la vanidad y la envidia nos pueden llevar a perder lo que realmente importa en la vida, nuestros valores internos.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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