La bruja y el fuego mágico. Érase una vez una pequeña ciudad llamada Pueblo de las Flores. Los habitantes de este pueblo eran conocidos por su hospitalidad y su espíritu amigable. Había un bosque en las afueras de la ciudad y todos los habitantes solían ir allí a caminar y disfrutar de la naturaleza. Pero había algo extraño en este bosque, una leyenda que se contaba de generación en generación.
La leyenda decía que en lo profundo del bosque, había una bruja malvada que había estado viviendo allí durante siglos. Se rumoreaba que tenía poderes mágicos y era temida por todos los habitantes del pueblo. Nadie había visto a la bruja nunca, pero había un altar en el centro del bosque donde se decía que venía a hacer rituales oscuros. Los habitantes mantenían sus distancia del bosque por miedo a la bruja y sus poderes oscuros.
Un día, hubo un gran incendio en el bosque que se extendió rápidamente debido al clima seco. Los habitantes de la ciudad intentaron extinguir el fuego, pero fue en vano. Fue entonces cuando alguien recordó la leyenda de la bruja y su fuego mágico que nunca podía ser apagado. Los habitantes de la ciudad comenzaron a culpar a la bruja por el incendio y rápidamente se organizaron para acabar con ella de una vez por todas.
Un grupo de jóvenes valientes se adentraron en el bosque en la búsqueda de la bruja. Después de algunas horas de búsqueda, llegaron al altar en el centro del bosque y allí, se encontraron con la bruja. Ella parecía poner en riesgo el fuego mágico en el que se encontraba concentrada y parecía tener más de 100 años pero aún conservaba una mirada brillante y de intensa penetración.
Los jóvenes temblaron ante la vista de la bruja y con temor, le preguntaron si ella había iniciado el incendio. La bruja les respondió con una sonrisa maligna que ella no había iniciado el incendio y que ella también estaba preocupada por el bosque. Pero ella tenía una solución a su alcance, un fuego mágico que podía detener el incendio pero a cambio, pedía un sacrificio.
Los jóvenes se pusieron en guardia y se apretaron uno al otro protegiéndose con los cuerpos, pero la bruja les aseguró que ella no pediría una vida humana. La bruja explicó que el fuego mágico necesitaba ser alimentado con algo de valor, algo que fuera importante para uno de los jóvenes. En cambio, a cambio el fuego mágico ofrecería energía suficiente para detener el incendio. Pero una vez que el fuego mágico se encendiera, no podía ser extinguido bajo ninguna circunstancia, toda esperanza de revertir la situación estaba perdida.
Los jóvenes intercambiaron miradas nerviosas, pero finalmente se animaron a hacer un sacrificio. Después de mucho pensar, finalmente acordaron que uno de ellos ofrecería su amada guitarra como sacrificio. Uno de los jóvenes entregó su guitarra y la bruja la lanzó al fuego mágico que comenzó a crepitar con una energía inmensa que inundaba todo el bosque. Los jóvenes al ver el fuego mágico encendido, cerraron los ojos y esperaron lo peor.
Cuando abrieron los ojos, el fuego había desaparecido y el bosque estaba a salvo. Los jóvenes no podían creer lo que habían visto y se pusieron en guardia de nuevo. La bruja se acercó a ellos y explicó que ahora el fuego mágico había sido encendido y que necesitaba protegerlo de todo el mundo. Los jóvenes asintieron en silencio y le preguntaron qué sucedería después.
La bruja les informó que sería cuidadosa en donde encendía el fuego mágico para evitar que se propague para evitar accidentes como el incendio y que volvería cuando fuera necesario. Antes de despedirse, la bruja les informó que la guitarra que fue sacrificada aún estaba con ella en un lugar seguro y que se mantuviera alejada del fuego mágico.
Desde ese día, los habitantes del pueblo y los jóvenes que sobrevivieron al encuentro, se unieron en respeto a la bruja y su fuego mágico, y aprendieron a vivir en armonía. La leyenda de la bruja ya no era temida y se convirtió en una historia de cómo un sacrificio y un poco de magia pudieron salvar a todo un bosque.
El bosque se convirtió en un lugar popular para los habitantes de la ciudad nuevamente y la gente del pueblo aprendió a disfrutar de la naturaleza. Los jóvenes valientes se convirtieron en héroes y eran celebrados como tal. La bruja, por otro lado, se convirtió en un recuerdo lejano, pero un recuerdo que nunca se olvidaría. El fuego mágico, aunque todavía estaba vivo, era un recordatorio de cómo la magia y la naturaleza podían unirse para hacer algo increíble.