La bruja y el portal de los sueños. Érase una vez una bruja llamada Morgana, que vivía en un reino donde la magia y los hechizos eran comunes. Morgana era una bruja sabia y poderosa, pero también era conocida por ser solitaria y reservada. No tenía amigos ni familiares cercanos, lo que a menudo la hacía sentir sola. Pero Morgana tenía un secreto que guardaba celosamente: conocía la ubicación de un portal que podía conducir a los sueños.
Desde que era joven, Morgana había estado fascinada por los sueños. Pasaba gran parte de su tiempo estudiando sobre ellos y recopilando información sobre diferentes tipos de sueños. Sabía que los sueños podían ser mágicos y poderosos, pero ella también sabía que podían ser aterradores y peligrosos. Sin embargo, esto no disuadió a Morgana de querer visitar el portal de los sueños, donde conviven los sueños buenos y los malos, para explorar este mundo desconocido.
Un día, recopiló todos los materiales que necesitaría para su viaje: una varita mágica, un par de zapatos cómodos y un mapa detallado del camino hacia el portal. Comenzó su viaje por el bosque, a través de paisajes frondosos y pintorescos ríos, donde encontró grandes peligros como el malvado ogro frenético o las peligrosas bestias de fuego, pero Morgana no temía, conocía con sus hechizos magia poderosa para hacerlas retroceder.
Después de días de caminata, finalmente Morgana encontró el portal de los sueños. Estaba escondido detrás de un árbol gigante y estaba protegido por una serie de hechizos y encantamientos poderosos. Morgana utilizó su habilidad para lanzar hechizos para desbloquear el portal, y luego, con un suspiro, entró.
Lo que Morgana vio le dejó sin habla. Se encontraba en un mundo de ensueño lleno de colores brillantes, formas extrañas y figuras irreales. Cuando miró hacia arriba, vio que el cielo estaba lleno de estrellas centelleantes y una brillante luna llena; se adentró aún más en este maravilloso mundo de fantasía, encontrando quizás el tesoro más valioso y mágico de este lugar.
Morgana no estaba sola en este mundo utópico. Había cientos de personas, todas ellas durmiendo y soñando; algunas estaban en sus propias aventuras, luchando contra dragones o rescatando doncellas en peligro, mientras que otras parecían estar en un estado de bálsamo mirando las estrellas y la luna.
Morgana empezó a caminar lentamente por el mundo de los sueños, admirando todo lo que veía. Estaba disfrutando esta experiencia hasta que escuchó un grito de auxilio.
Se dio la vuelta y encontró a un joven durmiente atrapado en su peor pesadilla. Este joven estaba en un camino estrecho, y detrás de él había monstruos feroces, listos para atacar. Morgana reconoció inmediatamente que este era un sueño terrible y sabía que tenía que hacer algo para ayudar al joven.
Morgana lanzó un hechizo sobre los feroces monstruos, y estos desaparecieron en un torbellino de humo. Luego se volvió hacia el joven y le habló con una voz suave: «No temas. Estás en un sueño, y yo soy una visitante del mundo de los sueños. ¿Qué es lo que te preocupa?»
El joven se calmó al escuchar su voz y le contó a Morgana sobre su pesadilla. Morgana lo escuchó atentamente y le dijo: «No te preocupes, no tienes nada que temer. Todo esto es solo un sueño, puedes detenerte y cambiar la situación si tomas las riendas de tu sueño.”
El joven se dio cuenta de que tenía el control sobre su sueño y con el tiempo logró vencer a los monstruos. Después de la victoria, se dio la vuelta para agradecer a Morgana, pero ella ya había desaparecido. El joven se sintió más tranquilo y seguro, y sabía que podría controlar sus sueños para siempre.
Morgana continuó su viaje a través del mundo de los sueños, ayudando a otros a controlar y superar sus pesadillas y motivándolos para hacer de sus sueños algo maravilloso. Eventualmente encontró una área donde fluían ríos de luz, una mezcla de colores deslumbrantes desde el azul turquesa al rojo rubí, era un espectáculo asombroso y nunca antes visto. Vale destacar que al final de la serie de caminos, estaba el objeto más preciado para Morgana, la luz de la luna, resplandeciente y brillante, elegante y majestuosa; Morgana estaba decidida a llevársela consigo, así que comenzó a batallar por la posesión de este objeto contra las fuerzas oscuras que acechaban esa dirección.
Finalmente, después de una larga batalla, Morgana ganó la luz de la luna y regresó a su reino con una sensación de realización. Sabía que había encontrado algo valioso: la capacidad de ayudar a otros y, junto con los objetos que eligió a lo largo de su largo viaje, traer algunas de las maravillas del mundo de los sueños al mundo real.
Desde ese día, Morgana estuvo más abierta a conocer a la gente que la rodeaba, y gradualmente se hizo amiga de muchos en su reino. De alguna manera su experiencia, había obrado maravillas en ella, a medida que ayudaba a los demás también se ayudaba a sí misma.
La luz de la luna se convirtió en su posesión más preciosa, mientras que el conocimiento y la comprensión de los sueños se convirtieron en su legado. Cada noche, cuando la luna brillaba sobre su reino, Morgana recordaba el mundo de los sueños y su experiencia en él. No importaría lo que sucediera o donde se encontrara, siempre recordaría la sabiduría, la valentía y la nobleza que la habían ayudado a superar la batalla y hacer del mundo de los sueños un lugar más hermoso.