La bruja y el portal del destino. Érase una vez una pequeña aldea rodeada de bosques profundos y misteriosos donde vivía una joven llamada Ana. Ana era una chica valiente y curiosa que siempre se había sentido atraída por la magia y los cuentos de hadas.
En el corazón del bosque, oculto entre las ramas de los árboles, había un portal mágico, el Portal del Destino, que según la leyenda, podía llevar a quien lo atravesara a cualquier lugar del mundo y en cualquier momento del pasado o del futuro.
Ana había oído hablar del portal, pero nunca había tenido el valor de aventurarse más allá de lo conocido. Era el miedo al desconocido lo que le impedía aventurarse en tan peligrosa empresa. Sin embargo, su curiosidad y su anhelo de descubrir nuevas experiencias y lugares, le llevaron a desafiar sus temores y partir hacia el Portal del Destino.
Así, un soleado día de verano, armada con nada más que su determinación y su aguda inteligencia, Ana se adentró en el bosque. Un bosque que se hacía cada vez más asombroso a medida que se alejaba de la aldea. Los árboles se volvían más grandes, los arbustos más densos y los sonidos parecían crecer en intensidad.
Después de una ardua caminata, Ana llegó finalmente al lugar donde se encontraba el Portal del Destino. Era un antiguo arco de piedra cubierto de hierbas y líquenes, cubierto por un gran círculo de árboles del más alto y oscuro de los verdes. Ana avanzó cautelosamente, sintiendo su corazón acelerándose con cada paso.
El portal parecía vibrar con una extraña energía, como si estuviera vivo. El viento soplaba con fuerza, aunque las hojas de los árboles apenas se movían. Con un nudo en la garganta, Ana se acercó al portal y se deslizó bajo el arco de piedra.
De repente, Ana se encontró en un mundo completamente diferente. El aire olía a sal y a mar, las gaviotas graznaban en el cielo y las olas del mar rodaban en la orilla. El sol brillaba con fuerza en el cielo azul, iluminando un paisaje idílico y casi mágico.
Con los ojos como platos, Ana miró a su alrededor, fascinada por la belleza y la tranquilidad del lugar que había descubierto. Apenas podía creer que había logrado atravesar el portal con éxito.
Sin embargo, en ese momento, un sonido siniestro cortó el aire, haciéndole temblar hasta los huesos. Ana miró a su alrededor, tratando de descubrir el origen del ruido, pero no vio nada. Entonces, el sonido volvió a escucharse, esta vez mucho más cerca y más fuerte. Ana se dio cuenta de que estaba acompañada de un ser terrorífico, que estaba acechando entre los arbustos, esperando el momento adecuado para atacar.
De repente, el monstruo saltó desde el suelo, mostrando sus terribles dientes y sus garras afiladas. Así, se lanzó hacia Ana con la intención de hacérselo pagar por haber invocado los poderes del Portal del Destino.
Ana, que no estaba dispuesta a dejarse acobardar por un villano bajo ninguna circunstancia, se puso en guardia, dispuesta a repeler al monstruoso atacante. Con un grito desgarrador, la bruja lanzó hechizos de la manera más poderosa, convocando a las tenebrosas fuerzas que moraban en ella.
El monstruo, completamente desorientado por la magia negra que Ana había desatado, comenzó a retroceder aterrorizado, incapaz de soportar el poder que emanaba de la bruja.
Ana, dando rienda suelta a su furia, agitó los brazos en el aire y conjuró un rayo, fulminando al monstruo hasta reducirlo a cenizas, liberando así a la aldea cercana del peligro de tener a un villano como ese rondando por sus calles.
Repleta de temor y conmocionada por lo que había vivido, Ana decidió regresar a casa. Sabía que había visto cosas maravillosas y desafiantes en el Portal del Destino, pero también había conocido al mal al acecho, en un gesto valiente que le permitió salvar a la aldea de peligros mayores.
De este modo, Ana continuó en su camino de regreso, sin importarle la suerte que le depararía, consciente de que la vida es una aventura. Y aunque a veces sentía miedo, también sabía que su espíritu era más poderoso que cualquier monstruo que pudiera encontrar en su camino. Desde entonces, Ana se convirtió en una de las brujas más poderosas de todo el reino, gracias a su coraje y determinación. Y aunque seguía explorando los confines del bosque y del Portal del Destino, sabía que el mayor enigma de la vida es siempre el miedo, y que sólo quien es capaz de enfrentarlo puede encontrar la verdadera felicidad.