La bruja y el río de la inspiración. Érase una vez una bruja solitaria que vivía al lado de un río. Ella tenía un gran poder y magia increíble, pero a pesar de eso, vivía triste y vacía, porque se había alejado de todos los seres humanos. La gente del pueblo cercano no confiaba en ella, la despreciaban y la consideraban peligrosa. Así es que, la bruja decidió vivir en soledad y autoreclusión en su cabaña, rodeada de libros antiguos de hechizos y pociones.
Pasaron los años y la bruja se acostumbró a vivir sin nadie cerca, excepto el río que corría junto a su hogar, y que siempre le había proporcionado una enorme tranquilidad. Pero un día, el agua del río comenzó a disminuir, y poco a poco, el caudal se detuvo por completo. La bruja no podía imaginar su vida sin el río, así es que decidió investigar la causa de su inesperado secado.
Después de un largo y peligroso camino, la bruja llegó al origen del río, y allí se encontró con el espíritu del mismo, una hermosa hada de agua llamada Parnassia. La hada parecía estar herida y sin fuerzas, y la bruja decidió ayudarla.
–¿Qué te ha pasado, Parnassia? ¿Por qué el río se ha detenido?
La hada suspiró profundamente y respondió con voz débil.
–La fuente que alimenta el río ha sido envenenada por unos seres humanos malintencionados, y ahora estoy herida y desvanecida, con poca energía para nadar en busca de ayuda.
La bruja entendió perfectamente el problema y decidió hacer un fuerte hechizo para curar a la hada y traer el agua de vuelta al río. Con mucho esfuerzo y concentración, logró invocar el poder del río y lo multiplicó con su magia. Después de eso, el río comenzó a correr de nuevo, y Parnassia recuperó sus fuerzas poco a poco.
–Muchas gracias, bruja. Has salvado mi vida y el río que es mi casa. ¿Cómo puedo recompensarte? – dijo la hada con gratitud.
La bruja pensó en ello un momento y contestó.
–Lo que te pido a cambio no es una recompensa, Parnassia. Es simplemente que te quedes aquí, cerca de mi hogar, para que pueda tener compañía y alguien con quien hablar. Han pasado muchos años desde la última vez que hablé con otro ser vivo.
Parnassia aceptó gustosa y desde entonces, la bruja y la hada formaron una estrecha amistad y se convirtieron en inseparables. Las dos se volvieron expertas en elaborar hechizos y adivinar el futuro, y pasaban horas alrededor del fuego, compartiendo historias y sabiduría.
Un día, mientras charlaban junto al río, la bruja le preguntó a Parnassia qué había más allá de las montañas que rodeaban el lugar. La hada respondió con un brillo en sus ojos y una sonrisa.
–Hay un lugar mágico y maravilloso, donde los seres humanos pueden encontrar inspiración y creatividad. Es un lugar secreto conocido como «el río de la inspiración», y puedo llevarte allí si deseas conocerlo.
La bruja sintió una luz en su interior, algo que no había sentido en mucho tiempo. Por supuesto que quería ir a ese lugar, quería recuperar su poder y su magia creadora de antaño.
–Llévame allí, por favor. No hay nada que más desee en el mundo que volver a ser la bruja de antes.
Sin dudarlo, Parnassia voló alrededor de la bruja y la llevó sobre el río, surcando los aires a gran velocidad. Finalmente, llegaron a una pequeña cueva detrás de una cascada, y allí se encontraba la entrada hacia el «río de la inspiración». La bruja sonrió con emoción, porque sabía que estaba a punto de vivir algo increíble.
Cuando entraron en la cueva, la bruja se encontró en un mundo de colores y sonidos que nunca antes había experimentado. El aire estaba cargado de aromas frutales y dulces, y la luz del sol que se filtraba por la cueva creaba arcoíris que se desplazaban por las paredes y el agua.
–Este es el río de la inspiración, bruja. Aquí encontrarás todo lo que necesitas para recuperar tu magia y tu creatividad – dijo Parnassia.
La bruja se sentía abrumada por la belleza del lugar, y comenzó a caminar por el río, admirando todos los detalles que se encontraban a su alrededor. Poco a poco, comenzó a sentir el poder del lugar fluyendo por su cuerpo y sintió algo que no sentía desde hacía mucho tiempo: alegría.
–¡Es increíble! Parnassia, no sé cómo agradecerte esto. ¡Siento que soy una bruja nueva! –exclamó con entusiasmo.
La hada sonrió, y le dio un consejo:
–Tu magia es tuya, y sólo tuya, bruja. Nunca olvides que sólo tú tienes el poder de crear lo que deseas. Este río es sólo una ayuda, una inspiración que te ayudará a desbloquear tu creatividad.
La bruja asintió, sabiendo que tenía razón. Ahora que había recuperado su magia, estaba ansiosa por ponerla en práctica. Comenzó a pensar en los hechizos más creativos que había visto en los libros de magia y los combinó con los nuevos y brillantes que había descubierto en el río. Poco a poco, la maga comenzó a crear cosas maravillosas, desde pociones hasta muñecas vudú.
Al regresar a su hogar, la bruja se sintió renovada y fortalecida. Había descubierto un nuevo mundo gracias a su amiga hada, y ahora, nunca más se sentiría sola o sin inspiración. Desde ese día, la bruja visitaba el «río de la inspiración» regularmente e incluso comenzó a enseñar su conocimiento y sabiduría a otros seres humanos, tal como Parnassia lo hizo con ella. Con la ayuda del río, la bruja había aprendido la más importante de las lecciones: que la magia, la inspiración y la creatividad están en todas partes, sólo hace falta mirar alrededor, y abrazar las maravillas del mundo.