La bruja y el río de la sabiduría

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La bruja y el río de la sabiduría
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La bruja y el río de la sabiduría. Érase una vez, en un pequeño pueblo rodeado por bosques y ríos, había una bruja llamada Alma. Ella era conocida por su gran sabiduría y habilidad para curar a aquellos que se adentraban en el bosque y sufrían algún tipo de enfermedad. Había una historia que contaban los ancianos del pueblo sobre Alma y un río mágico que le había sido otorgado por los dioses para que pudiera sanar a las personas.

El río de la sabiduría, como era llamado, fluía serenamente hacia el interior del bosque, permitiendo que Alma pudiera obtener los ingredientes para sus pociones y curas, pero también revelándole secretos y conocimientos que pocos humanos podían comprender. Alma cuidaba del río con gran amor y respeto, ya que era el medio por el cual se conectaba con la naturaleza y adquiría sus habilidades.

Un día, mientras Alma se encontraba recolectando hierbas para sus pociones, escuchó un llanto desesperado que venía del río. Rápidamente se acercó y encontró a un joven tímido y asustado que estaba siendo arrastrado por la corriente. La bruja tomó su varita de magia y, mediante sus hechizos, logró detener la corriente del río y salvar al joven.

El joven, agradecido por haber sido salvado, explicó que había venido de un pueblo lejano en busca de la sabiduría mágica que se decía existía en el bosque y el río. Alma, sabia como era, le explicó al joven que la sabiduría no se encontraba en un solo lugar, que el conocimiento se obtenía a través de la experiencia y la conexión con la naturaleza.

El joven, intrigado por la sabiduría de la bruja, decidió quedarse y aprender todo lo que Alma tenía que enseñarle. En poco tiempo, el joven se convirtió en un aprendiz de Alma, un estudiante de la magia y la sabiduría que venía del río.

Los días pasaron y el joven aprendió todo lo que Alma podía enseñarle. Con el tiempo, Alma empezó a ver en él a un discípulo, alguien capaz de transmitir su sabiduría a las generaciones futuras. Alma decidió que era tiempo de otorgarle al joven la misma conexión mágica que ella había obtenido del río.

Alma llevó al joven al río de la sabiduría. Juntos, se arrodillaron en la orilla del río y empezaron a meditar. Alma pronunció unas palabras mágicas y el río empezó a brillar con una luz dorada que envolvió al joven. Alma le explicó que la luz era la conexión del joven con la magia y la sabiduría que existía en el río.

Desde ese día, el joven se convirtió en una extensión de Alma, un guerrero de la magia y la sabiduría que utilizaba sus habilidades para ayudar a los demás. Con el tiempo, el joven se hizo mayor y decidió viajar por el mundo, compartiendo su conocimiento con aquellos que lo necesitaban.

Pasaron muchos años y Alma se volvió más vieja y sabia. Un día, mientras se encontraba en los bosques, la bruja escuchó una voz que provenía del río. Era una voz conocida, la voz del joven que había formado una conexión mágica con el río de la sabiduría. Alma se sorprendió, ya que no había escuchado acerca del joven por muchos años.

Alma decidió que era tiempo de volver al río de la sabiduría para averiguar lo que había pasado con su discípulo. Al llegar, se encontró con una escena triste, el joven estaba tendido en la orilla del río, malherido y débil. Alma se apresuró para ayudarlo y, aunque utilizó todo su conocimiento y magia para curarlo, no pudo salvarlo.

El joven, agonizando, le explicó a Alma que su vida había sido dedicada a ayudar a otras personas. Cada vez que había encontrado a alguien que necesitaba de su ayuda, utilizaba su conexión con el río de la sabiduría para sanarlos y enseñarles todo lo que él había aprendido de Alma. Pero su cuerpo había sido consumido por el uso excesivo del poder mágico que venía del río.

El joven le dijo a Alma que su último deseo era que ella tomara su lugar, que fuera la guardiana del conocimiento y la sabiduría que venía del río. Alma estuvo con el joven hasta su último aliento, en un acto de amor puro y desinteresado. Así fue como Alma se convirtió en la nueva guardiana del río de la sabiduría.

En ese momento, Alma comprendió completamente la conexión que existía entre el río y el conocimiento, y entendió por qué era necesario cuidarlo y respetarlo. Alma decidió que su vida sería dedicada a proteger el río y a asegurarse de que la sabiduría que se encontraba en él se transmitiera a las generaciones futuras.

Desde ese día, Alma se convirtió en la guardiana del río de la sabiduría. A pesar de su tristeza por haber perdido al joven discípulo que se había convertido en su amigo, Alma se sintió agradecida por haber tenido la oportunidad de enseñarle todo lo que sabía y de haberlo visto convertirse en un guerrero de la sabiduría y la magia.

La historia de Alma y el río de la sabiduría se convirtió en leyenda en el pequeño pueblo rodeado por bosques y ríos. Una leyenda que contaba acerca del poder de la conexión entre el conocimiento y la magia que se encontraban en la naturaleza, y sobre la importancia de respetar y cuidar el medio ambiente para proteger la sabiduría que se encontraba en él.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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