La bruja y la cabaña en el bosque. Érase una vez una pequeña aldea ubicada en el corazón de un bosque encantado. Allí vivía una bruja llamada Morgana, quien habitaba en una pequeña cabaña al borde del bosque. Morgana había vivido allí por muchos años y a pesar de que la gente del pueblo estaba enamorada del bosque, temían mucho a la bruja.
La cabaña de Morgana era muy hermosa, y aunque parecía vieja y desgastada, estaba cubierta de hiedra y se mezclaba perfectamente con el bosque circundante. La puerta de la cabaña estaba hecha de madera oscura y estaba magistralmente tallada con dibujos de herraduras y pentáculos. Las ventanas de la cabaña eran pequeñas y estaban selladas con vidrieras multicolores, lo cual hacía que la cabina pareciera un lugar muy misterioso y mágico.
Tal como era costumbre en la aldea, todos los días se sacaban sobras de comida y se las dejaban a Morgana en la puerta de la cabaña, junto con algunas hierbas y plantas que los aldeanos recolectaban en el bosque. De esta manera, los aldeanos esperaban que la bruja no se enojara y ejerciera algún tipo de hechizo o maldición sobre ellos.
Un día, cuando los aldeanos fueron a dejar las sobras de comida en la puerta de la cabaña, encontraron una nota escrita por Morgana. En la nota, la bruja pedía ayuda, pedía que los aldeanos la ayudaran a recuperar algunos objetos que le habían robado los trolls que vivían en el bosque. A cambio, la bruja les prometía que su vida cambiaría por completo a través de un hechizo poderoso que ella misma realizaría.
La aldea estaba dividida entre ayudar a la bruja o no. Algunas personas pensaban que Morgana era peligrosa y que no se podía confiar en ella, mientras que otros pensaban que la bruja merecía una oportunidad. Finalmente, un pequeño grupo de aldeanos decidieron ayudar a la bruja, aunque esto significara adentrarse en las profundidades del bosque y arriesgarse a ser atacados por los trolls.
El grupo de aldeanos se adentró en el bosque, guiados por las indicaciones de Morgana escritas en la nota. La caminata fue larga y peligrosa, pero finalmente llegaron a la guarida de los trolls. Allí, se encontraron con criaturas terribles, grandes y de piel oscura. Los trolls parecían estar esperando a los aldeanos, y al verlos, comenzaron a atacarlos sin piedad.
La batalla fue larga y difícil, pero finalmente los aldeanos lograron derrotar a los trolls y recuperar los objetos robados a Morgana. Entre los objetos recuperados había un libro antiguo de hechicería, un candelabro de cristal y un gran caldero de hierro fundido.
Los aldeanos regresaron triunfantes al pueblo y le entregaron los objetos a Morgana. En agradecimiento, la bruja realizó un hechizo para cada uno de ellos que les cambiaría la vida para siempre. Algunos de ellos recibieron la riqueza, otros el amor verdadero y algunos recibieron la felicidad eterna. La promesa de Morgana se había cumplido.
A partir de ese día, los aldeanos comenzaron a ver a Morgana con otros ojos. Ya no la temían tanto, e incluso algunos de ellos se acercaron a la cabaña para charlar y pedirle consejos. Morgana se había convertido en una especie de protectora de la aldea, y sus hechizos siempre habían ayudado a los aldeanos a mejorar sus vidas.
La cabaña de Morgana se había convertido en un lugar de peregrinación para muchos, y la gente de la aldea comenzó a ver la magia con otros ojos. Aprendieron a no tener miedo a lo desconocido y a tener en cuenta lo que decía la bruja. En resumen, fue una época de paz y prosperidad para la aldea.
Un día, cuando Morgana estaba junto al fogón preparando una poción de amor para una joven pareja, se escuchó un fuerte ruido en la puerta de la cabaña. Al abrir la puerta, Morgana descubrió que allí estaba su antiguo amante, un hombre muy poderoso, pero muy malvado. Él había venido para llevarse todos los objetos mágicos que Morgana tenía en la cabaña y para destruir todo lo que había construido.
La bruja sabía que debía defender su cabaña y su hogar, así que tomó su varita y enfrentó a su antiguo amante. La batalla fue intensa y la cabaña sufrió muchos daños. Pero finalmente, Morgana logró derrotar a su ex amante y lo expulsó de la aldea para siempre.
A pesar de los daños causados, la aldea y Morgana se unieron para reconstruir la cabaña y la magia nunca había sido tan fuerte. Los aldeanos se dijeron que no solo era Morgana quien hacía la magia, sino que todos ellos se habían unido como nunca antes y habían trabajado juntos para superar algo increíblemente difícil.
Después de recuperarse de la batalla, Morgana y los aldeanos celebraron con una fiesta en la cabaña. Fue una noche de música, baile y sueños, y a partir de entonces, Morgana y los aldeanos se convirtieron en una familia fuerte y unida. La cabaña de Morgana siguía siendo mágica y un lugar de peregrinación, pero ahora era un lugar de amor, bondad y amistad.