La bruja y la estrella fugaz

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La bruja y la estrella fugaz
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La bruja y la estrella fugaz. Érase una vez una bruja que vivía en un bosque frondoso y oscuro. La bruja tenía una gran obsesión por las estrellas, especialmente por las estrellas fugaces. Cuando caía la noche, se sentaba en su escoba y sobrevolaba el bosque en busca de alguna estrella fugaz que pudiera capturar.

Una noche, la bruja divisó una estrella fugaz muy brillante y decidió seguirla. La estrella fugaz era tan veloz que la bruja tuvo que poner todo su empeño en seguirle el paso. Después de un buen rato de perseguir la estrella, la bruja se topó con un hermoso jardín. En medio del jardín, había una hermosa casita de madera.

La bruja decidió aterrizar su escoba y tomar un buen vistazo a la casa. La casa estaba rodeada de flores y plantas de todo tipo. La silueta de la casa parecía muy acogedora y la bruja se preguntó quién podría vivir ahí. Mientras se acercaba a la casa notó que la puerta estaba abierta, así que decidió entrar.

Dentro de la casa, la bruja encontró a una joven leyendo en una mecedora. La joven levantó la cabeza y al ver a la bruja gritó asustada – ¡Una bruja!

La bruja se sorprendió al ver a la joven asustada por su presencia. Así que rápidamente intentó tranquilizarla – No tengas miedo, solo vine a buscar una estrella fugaz que vi pasa por encima de tu jardín.

La joven arqueó una ceja y le preguntó – ¿Estrella fugaz? ¿Estás hablando de Lila?

La bruja asintió, confirmando que había perseguido la estrella fugaz hasta esa casa.

La joven se rió suavemente y dijo – Lila es la estrella fugaz que siempre baila en mi jardín. Pero no te preocupes, siempre vuelve.

La bruja suspiró – Me sentí tan emocionada al verla, pero peor es sentir que la perdí.

De repente, la joven se levantó de la mecedora y se acercó a la bruja – Déjame ayudarte a encontrarla.

La bruja no esperaba recibir ayuda de alguien en ese lugar, así que se sorprendió ante la amabilidad de la joven. Juntas, salieron al jardín y la joven empezó a demostrar los ritmos que ella solía hacer mientras Lila le bailaba.

La bruja, siguió atenta a los movimientos de la joven mientras la luz de la estrella fugaz tenía cambios sutiles que fueron cambiando de dirección en el frecuente movimiento del baile de la joven. La bruja también comenzó a moverse al ritmo de la música que repicaba. Las plantas se movían y se estremecían mientras que las flores danzaban, las hojas cantaban y la brisa acompañaba la música. Fue un momento mágico e inesperado.

De repente, un rayo de luz muy brillante atrajo toda la luz en el jardín y se desvaneció en el cielo nocturno.

-¡Allí va! -gritó la joven.

Entonces, de la oscuridad, la bruja divisó una estrella fugaz que se alejaba rápidamente en el horizonte. La bruja no dudó en subirse a su escoba y salir en su persecución.

Fue una carrera de larga distancia por el cielo, a medida que la estrella fugaz se alejaba más y más. La bruja no perdió la vista de la estrella fugaz durante todo el tiempo y finalmente logró atraparla.

La bruja se sintió muy feliz al atrapar a la estrella fugaz, cumpliendo su deseo. Sin embargo, en ese momento se dio cuenta de algo que nunca había experimentado antes. Había disfrutado tanto del baile y la música con la joven, que su captura de la estrella fugaz había perdido todo significado y no se comparaba con la sensación de alegría que sentía en su corazón al recordar el baile y la sinfonía de luces del jardín.

Después de unos minutos navegando por el cielo nocturno, la bruja decidió que era hora de regresar a la casa de la joven. Cuando llegó, se sorprendió al encontrar la casa en plena ebullición. La joven estaba en el centro de la sala, rodeada de amigos y familiares.

Todos estaban bailando, comiendo y bebiendo. Cuando la bruja entró en la habitación, todos se quedaron boquiabiertos. Algunas personas intentaron alejarse de ella, pero la joven se acercó y le habló – Veo que tienes Lila…

La joven lo dijo en un tono alegre y feliz, refiriéndose a la estrella fugaz que la bruja había atrapado. La bruja le mostró la estrella fugaz y la joven sonrió, agradecida por el regalo que la bruja le había hecho al capturar la estrella fugaz.

La bruja se sintió emocionada por el agradecimiento de la joven. Fue la primera vez que alguien le había agradecido un regalo. La bruja se emocionó al ver la felicidad de la joven, recordando el baile y la buena música que había disfrutado con ella.

Desde ese día en adelante, la bruja volaba sobre la casa de la joven para hacer visitas y compartir sus aventuras del cielo nocturno. Y mientras la bruja aprendía de la vida en comunidad y amistad, Lila agradecía a la bruja acogiendo la música y los bailes que le ofrecieran miles de estrellas fugaces.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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