La carrera de la amistad. Érase una vez un grupo de animales que vivían en un bosque encantado. Todos los animales eran amigos y se llevaban muy bien. Sin embargo, un día algo extraño sucedió.
El conejo, la tortuga y el zorro comenzaron a competir entre ellos para ver quién era el más rápido. Cada uno de ellos creía ser el más veloz, y quería demostrarlo al resto de los animales. Así que decidieron organizar una carrera para ver quién ganaba.
El día de la carrera llegó, y todos los animales se reunieron en la línea de salida. Los tres corredores estaban listos para empezar. El conejo saltaba emocionado, la tortuga se estiraba para calentar sus patas, y el zorro miraba a su alrededor con arrogancia.
La carrera comenzó y el conejo salió disparado, avanzando rápidamente hacia la meta. La tortuga caminaba con paso lento pero seguro, mientras que el zorro corría como si no hubiera un mañana. Los demás animales se quedaron atrás, mirando con ansia el final de la carrera.
A mitad del camino, el conejo comenzó a sentirse cansado. Había corrido muy rápido, pero ahora sentía que le faltaba energía para continuar. La tortuga, por su parte, seguía caminando con paso firme y constante. El zorro, que había corrido muy rápido al principio, también comenzó a desacelerar.
Mientras tanto, los demás animales del bosque observaban la carrera. Algunos animales animaban al conejo, otros alentaban a la tortuga, y otros al zorro. Pero no todos se comportaban de forma amistosa. Algunos se burlaban del conejo por no poder mantener su ritmo, mientras que otros criticaban a la tortuga por ser demasiado lenta.
Pero entonces, algo hermoso sucedió. Mientras los animales seguían corriendo hacia la meta, algunos comenzaron a darse cuenta de que no era importante ganar o perder. Lo que realmente importaba era la amistad y el respeto mutuos. Así que, en lugar de seguir animando a algún corredor en particular, comenzaron a aplaudir y animar a los tres corredores por igual.
Finalmente, después de una batalla frenética, la tortuga cruzó la línea de meta en primer lugar, seguida por el conejo y el zorro. Mientras los demás animales celebraban y felicitaban a los corredores, los tres corredores se dieron cuenta de que lo más importante no era ganar, sino el valioso vínculo de amistad que tenían entre sí.
Así que, en lugar de competir entre ellos, los tres corredores decidieron correr juntos a partir de ese día. Compartieron sus fortalezas y debilidades y se apoyaron mutuamente en todo momento. Además, aprendieron a valorar y respetar la habilidad de cada uno, sin importar si eran rápidos o lentos.
Y finalmente, con el tiempo, otros animales del bosque también aprendieron de su ejemplo. Comenzaron a apreciar y respetar a todos los miembros de su comunidad, independientemente de sus habilidades o talentos. Todos ellos comenzaron a entender que la amistad es un verdadero tesoro, y que trabajar juntos para lograr un objetivo común siempre es más valioso que cualquier competencia.
Así que, queridos niños y niñas, recuerden que la amistad y la empatía son valores importantes que deben practicarse todos los días. Aprendamos a aceptar y apreciar las diferencias de los demás, y a trabajar juntos para crear un entorno amistoso, feliz y lleno de armonía. Nunca dejes que la competición te haga olvidar lo que realmente importa: el amor que compartimos como seres humanos.