La caza del tesoro de la realeza. Érase una vez, en un reino lejano, la realeza organizó una gran caza del tesoro. La competición consistía en buscar un cofre escondido en algún lugar del reino, y quien lo encontrara se convertiría en el nuevo gobernante del lugar.
Los caudillos del territorio conocieron la noticia, y se sumaron con entusiasmo a la competición. Cada uno de ellos conformó un equipo y comenzó a planear su estrategia para encontrar el tesoro.
El primer grupo estaba liderado por el guerrero más reconocido de la región. Armado con su espada y su escudo, comenzó la búsqueda por el bosque. Sin embargo, transcurrieron las horas y no encontraron ninguna pista.
El segundo equipo estaba formado por un grupo de aventureros que se adentró en la cueva más peligrosa del reino. Se dice que la cueva estaba llena de trampas y serpientes venenosas, pero ellos no le temían a nada. A medida que iban adentrándose, encontraban murales con pistas que los guiaban hacia el tesoro.
La princesa del reino también se sumó a la competición con su propio grupo. No utilizaron la fuerza, sino la inteligencia y la astucia para encontrar la pista. Después de horas de investigar y de recopilar información, llegaron a un castillo abandonado. En uno de los muros, descubrieron una inscripción que les indicó el lugar en el que se encontraban los sigilos del cofre.
El último equipo estaba compuesto por los soldados veteranos del reino. Ellos decidieron hacer su búsqueda en el viejo cementerio del pueblo. A pesar de las barreras, lograron pasar todas las pruebas que se les presentaron en su camino y encontraron una biblioteca con antiguos libros que hicieron referencia a una cueva subterránea.
Mientras los equipos realizaban su búsqueda, el cielo se oscureció y comenzó a llover. La tormenta era feroz, el viento soplaba con fuerza y comenzó a haber relámpagos en el cielo. Todos, sin excepción, se refugiaron en un lugar seguro. Pero luego de un rato, la lluvia cesó y apareció un largo y hermoso arcoíris en el cielo.
Los integrantes de los equipos comenzaron de nuevo con sus averiguaciones, y la mayoría se sorprendió al encontrar la misma pista que los llevó a una casa misteriosa en el medio del bosque. Allí, se encontraron cara a cara con la realeza, otra vez.
La realeza les recibió en persona y les informó que no había tesoro alguno. Todo esto había sido una prueba para conocer la verdadera integridad de cada uno de ellos. Quien demostró un carácter más fuerte, era quien se había ganado la confianza de la realeza para gobernar el país.
El guerrero, quien no pudo encontrar ninguna pista, perdió la competición. Mientras que los aventureros que habían desafiado los peligros de la cueva, el grupo astuto de la Princesa y los valientes veteranos que exploraron el cementerio y la biblioteca hicieron una gran impresión en la realeza. Pero, fue el equipo de los soldados veteranos quienes demostraron su verdadera integridad y se convirtieron en los nuevos gobernantes del reino.
El nuevo gobernante prolongó su cargo por muchos años, durante los cuales abogó por la justicia y la bondad en el reino. Su nombre ha sido recordado a lo largo de toda la historia como un líder justo y cooperativo que lideró al territorio a través de la paz y la prosperidad.
La caza del tesoro de la realeza se convirtió en un hecho histórico, una experiencia valiente y emocionante que unió a todos los caudillos del reino en un objetivo en común. A partir de entonces, todos trabajaron juntos para hacer del reino del nuevo gobernante un lugar feliz y pacífico donde los valores importantes y la honestidad fueron valores fundamentales.