La fiesta del bosque encantado de Halloween

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La fiesta del bosque encantado de Halloween
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La fiesta del bosque encantado de Halloween. Érase una vez, en un bosque mágico y encantado, un grupo de criaturas fantásticas que se preparaban para celebrar la fiesta más grande del año: la fiesta de Halloween. En este bosque vivían hadas, duendes, brujas, magos y muchos más personajes aún más increíbles. Todos estaban emocionados por la fiesta que se aproximaba, y no podían esperar a que llegara el gran día.

La fiesta de Halloween del bosque encantado era como ninguna otra. No habían disfraces de calabazas ni de fantasmas asustadizos, pues esos no eran lo suficientemente mágicos para el bosque. En su lugar, los personajes usaban disfraces de setas brillantes, de hadas oscuras, de árboles encantados y de todo tipo de criaturas mágicas. Además, la música era tocada por duendes que cantaban y tocaban instrumentos hechos por los mismos árboles del bosque.

La fiesta estaba preparada para comenzar en dos días, y las hadas y los duendes estaban muy ocupados. La decoración del bosque, la comida, la música, todo tenía que estar perfecto para que la fiesta fuera un verdadero éxito.

Sin embargo, había un hada llamada Luna, que no estaba emocionada por la fiesta. Era porque siempre había algo que la impedía disfrutar plenamente de la fiesta, y se sentía muy triste por ello. Luna era diferente a las hadas del bosque, pues ninguno de sus poderes era muy útil, al menos no para la fiesta. No sabía cantar, no sabía bailar, y, lo peor de todo, todos los demás personajes bailaban mucho mejor que ella.

Luna paseaba por el bosque con la cabeza baja, estaba triste y asustada. Siempre había querido encajar y divertirse junto con los otros personajes, pero se sentía incapaz de hacerlo.

Fue entonces cuando apareció un duende llamado Pepito quien notó que Luna estaba triste. ¿Por qué estaba triste? – le preguntó Pepito muy amablemente.

– Porque no puedo hacer nada especial para la fiesta. No sé hacer nada que les guste a los demás personajes. Nunca puedo disfrutar de las fiestas como lo hacen todos ustedes, es muy triste.

– Pues, debes entender una cosa – dijo Pepito con una voz sabia y calmada -, todos somos diferentes. Tus poderes como hada son únicos, tal vez no puedan hacer nada para la fiesta, pero es valioso para muchas otras cosas. Lo más importante es que disfrutes la fiesta, que seas tú misma y que estés feliz. Eso es lo que realmente importa.

Luna, aunque no estaba muy convencida de que sus poderes fueran importantes, decidió seguir el consejo de Pepito. Y así, decidió disfrutar de la fiesta. Encontró un rincón tranquilo del bosque, donde había una pequeña mariposa a la que le ayudó a salir de un pequeño problema en el que se encontraba. La mariposa se sintió muy agradecida y decidió ayudar a Luna. La mariposa habló con otros personajes del bosque y les contó lo maravillosa que es Luna, además, les contó cómo le había ayudado.

Finalmente, llegó el día de la fiesta y el bosque se iluminó con luces de colores y con las risas de los personajes del bosque. Luna decidió salir y unirse a la diversión, sabiendo que se había convertido en la verdadera Luna esa noche.

Los personajes comenzaron a relucir y Luna seguía sonriendo, bailando y divirtiéndose, sintiendo el poder de ser ella misma. Cada vez que los personajes se concentraban en su nuevo amigo, Luna se daba cuenta de que había estado siempre allí, como un tesoro oculto que nadie había visto hasta ahora. Era una hada increíble y debía ser simplemente ella misma, sin importar lo que pensaran los demás.

De repente, una tormenta cayó sobre la fiesta, el viento sopló fuertemente, y los árboles mágicos comenzaron a balancearse. Todos los personajes comenzaron a preocuparse, especialmente Luna, quien sabía que el bosque se merecía una grande y hermosa fiesta. Fue entonces cuando la mariposa apareció de nuevo, pero esta vez teniendo un regalo muy especial. La mariposa había tenido la oportunidad de trabajar con los poderes de Luna y había hecho un hechizo especial que evitó que la tormenta se llevara todo lo que habían construido.

La fiesta volvió a continuar, la música y la felicidad regresaron. Luna se puso a bailar, a cantar, y a ayudar a los demás personajes en todo lo que podía. Y todos, sin excepción alguna, se dieron cuenta de que había sido ella quien había salvado la fiesta.

Finalmente, la fiesta de Halloween del bosque encantado terminó, y todos los personajes se despidieron, deseándose una buena noche, aunque hubo alguien que dejó una huella imborrable en la memoria del bosque, Luna. Y al día siguiente, cuando Luna se despertó y salió de su hogar, lo notó. Todos los árboles de su hogar habían empezado a relucir, una gran cantidad de árboles había sido iluminada y seguro era por su gran trabajo.

Y así, Luna se dio cuenta de lo valiosa que era, como una verdadera amiga y una persona increíble. Prometió nunca olvidar que su verdadera fuerza estaba en ser ella misma, en ser diferente y confidente con sus capacidades. Y desde ese ejemplo inspiró a todos sus amigos y seres queridos en el bosque encantado, quienes decidieron seguir su ejemplo y no dejar que los pensamientos de los demás los hicieran sentir incómodos o inferiores.

Desde ese día en adelante, las fiestas del bosque encantado siempre fueron llenas de todo tipo de hadas, duendes y personajes mágicos, todos vibrantes y brillantes, emocionados por disfrutar la fiesta al máximo, siendo ellos mismos, verdaderamente mágicos.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
La fiesta del bosque encantado de Halloween
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