La noche de las brujas malvadas de Halloween. Érase una vez en una ciudad llamada Halloween Town, donde celebraban cada año la noche de las brujas malvadas de Halloween. Los niños y niñas de todas las edades esperaban con gran ilusión el gran evento del año, donde podían disfrazarse y recorrer las calles en busca de dulces y sorpresas.
Pero este año, algo extraño estaba sucediendo. La ciudad había cambiado, las luces de las calles parpadeaban y el viento soplaba más fuerte. Además, se había corrido el rumor de que algunas brujas malvadas habían llegado para unirse a la celebración.
Los niños, asustados, se apresuraron a regresar a sus hogares. Pero uno de ellos, llamado Max, decidió enfrentar su miedo y salir a investigar. Caminando por las calles oscuras, Max oyó risas macabras y vio sombras extrañas moviéndose por las casas.
Entre las sombras, Max encontró a una pequeña bruja llamada Luna. Ella le explicó que algunas brujas malvadas habían llegado a la ciudad, para robar toda la felicidad y la diversión de las celebraciones de Halloween. Luna le contó a Max que ella y sus amigos habían planeado una estrategia para salvar la ciudad, pero necesitaban su ayuda.
Max, valiente, aceptó unirse a Luna y sus amigos. Juntos, idearon un plan para engañar a las brujas malvadas y recuperar la alegría de la noche de Halloween en la ciudad.
Luna y Max se colgaron de las ramas de un árbol y empezaron a gritar «¡Aquí estamos!» para llamar la atención de las brujas malvadas. Las brujas, curiosas, salieron de sus escondites y se acercaron a los niños.
Fue entonces cuando Luna y Max juntaron sus varitas mágicas y lanzaron un hechizo para hacerlas bailar sin cesar. Las brujas comenzaron a moverse al ritmo de una música alegre y no podían parar de moverse y reír.
Con las brujas distraídas, Luna y Max llamaron a sus amigos de la ciudad para que recuperaran los dulces y decoraciones que habían sido robados. La ciudad se llenó de niños felices y risas de nuevo.
Las brujas, cansadas de bailar, se rindieron y ofrecieron disculpas por sus travesuras. Agradecidos, los habitantes de Halloween Town permitieron que las brujas malvadas se quedaran en la ciudad, siempre y cuando se portaran bien y se unieran a la celebración de Halloween.
La noche terminó con una gran fiesta, con música, baile y felicidad para todos los habitantes de Halloween Town. Luna, Max y todos sus amigos se convirtieron en héroes y la ciudad nunca volvió a sufrir ningún problema durante la noche de Halloween.
Y así, la ciudad de Halloween Town disfrutó de las celebraciones de Halloween más alegres y divertidas jamás vistas, gracias a la valentía y el ingenio de dos niños y una pequeña bruja llamada Luna.