La Perrita del Bosque de las Maravillas

Tiempo de lectura: 6 minutos

La Perrita del Bosque de las Maravillas
¿PREFIERES UN AUDIOCUENTO?

Si prefieres, puedes escuchar el cuento mientras haces otras tareas

La Perrita del Bosque de las Maravillas. Érase una vez en el Bosque de las Maravillas, una perrita llamada Bella. Bella vivía en una pequeña casa en el bosque junto a su dueña, una anciana muy sabia que la amaba y cuidaba mucho.

Bella era una perrita muy curiosa y aventurera, siempre estaba explorando y descubriendo cosas nuevas en el bosque. Un día, mientras paseaba, se encontró con un grupo de animales que estaban muy preocupados.

– ¿Qué sucede? – preguntó Bella.

– Hemos perdido la llave que abre el cofre del tesoro del bosque –respondió un conejo con voz temblorosa.

– ¿Y por qué es tan importante ese cofre? –preguntó Bella.

– Dentro del cofre están guardados los secretos de la naturaleza. Si no encontramos la llave, corremos el riesgo de perder todos esos conocimientos valiosos – explicó un búho.

Bella decidió ayudar a los animales en su búsqueda de la llave perdida. Buscaron en el río, en el campo, en la casa de la anciana de Bella, pero no lograban encontrarla en ningún lugar.

De repente, Bella vio algo brillar en el camino y corrió a ver qué era. Era una pequeña llave.

– ¡La encontré! – gritó emocionada.

Todos los animales se acercaron a ver la llave y el conejo la tomó con sus patitas.

– Pero esta no es la llave del cofre – dijo el búho.

– Pero quizás nos sirva para algo – intervino Bella.

La perrita decidió llevar la llave al árbol más grande del bosque, donde vivía el sabio del bosque. Él sabría qué hacer con ella.

El sabio del bosque examinó la llave cuidadosamente y dijo:

– Esta llave abre la puerta de una cueva que se encuentra en el corazón del bosque. Dentro de la cueva se encuentra una planta mágica que puede ayudar a los animales del bosque en su búsqueda.

Bella, el conejo y el búho parten en busca de la cueva. Al principio fue difícil encontrarla, pero finalmente, se hallaron en la entrada de una cueva oscura.

Una vez dentro de la cueva, se encontraron rodeados de plantas mágicas y un brillo impresionante. Bella reconocía algo en particular, una planta muy similar a la que echa en falta la anciana que cuida de ella. Así que cuidadosamente cogieron una ramita y la cogieron en sus patitas, cuando de repente fueron sorprendidos por un ruido terrible. Era un dragón enorme.

El dragón preguntó:

– ¿Qué hacen aquí? Esta cueva es mi hogar.

Bella explicó la situación y le mostró la ramita que habían tomado:

– Venimos en busca de una planta mágica que está en esta cueva. Una planta que es muy valiosa para la abuela de Bella, quien nos cuida día y noche.

El dragón, llamado Fuego, miró a Bella con asombro, mientras ella seguía hablando:

– ¡Esta planta puede curar muchos males, y mi abuela está enferma! Tenemos que encontrar la manera de salvarla.

El dragón se calmó, sus ojos se suavizaron y les contó la triste historia del bosque.

– Hace mucho tiempo, el bosque estaba cubierto de flores y árboles frondosos. Todo era armonía, pero un día, llegaron los hombres más codiciosos del mundo. Arrasaron con todos los árboles, las flores y las plantas. Sólo quedaron dos árboles, el más grande y el más pequeño, el último testigo de la belleza que alguna vez tuvo el bosque. Mi madre, la gran madre de los dragones, protege este árbol mágico. Un tesoro invaluable para este bosque.

Fuego también les informó que sólo hay unas pocas ramitas de este árbol mágico que es la que detiene las enfermedades que vienen desde la ciudad. Ellos les tenían, pero a cambio querían que los chicos de la ciudad, que tenían estudios en animales y plantas, hicieran un nuevo plan de recuperación del bosque para que él y los animales pudieran vivir en paz.

Finalmente, los chicos de la ciudad llegaron, hicieron un nuevo plan de recuperación y, a cambio, se llevó varias ramitas del árbol, las mismas que recibió la abuela y que curó su salud.

Bella, el conejo y el búho, regresaron a la casa de la anciana de Bella, donde ella tenía una gran sorpresa para ellos. Los animalitos le habían narrado a la mujer toda la historia de la cueva y ella, dispuesta a continuar con su labor ayudando al bosque, hizo una alianza con los chicos de la ciudad para darles una nueva vida a las plantas.

La abuela tomó una gran decisión y decidió entregar un terreno que tenía como solares a los chicos que venían desde la ciudad para que hicieran sus plantaciones y la recuperación de este bosque maravilloso.

Luego se pusieron manos a la obra y plantaron árboles, arbustos y flores en todo el bosque. El bosque recuperó su belleza original y los animales se alegraron muchísimo. Bailaban y cantaban, celebrando el esfuerzo y la dedicación que todos habían puesto en su recuperación.

Bella, el conejo y el búho, regresaron a la cueva de Fuego y le contaron que la abuela y su equipo estaban haciendo todo lo posible por recuperar el bosque.

– Yo confío en que las cosas van a mejorar –dijo Fuego sonriendo.

– ¡Gracias por ayudarnos! –dijeron los tres amigos al unísono.

Ahora, Bella y sus amigos cuidan el bosque con mucho amor y respeto, y todos los animales están agradecidos por su ayuda y dedicación. La cueva del dragón Fuego se convierte en su lugar de reunión, donde se relatan historias y comparten sueños junto a los animales del bosque.

Desde entonces, el Bosque de las Maravillas se convirtió en un lugar aún más hermoso y próspero donde todo ser viviente puede convivir en armonía y paz. Las flores llenaban el aire con su perfume, los árboles cantaban con el viento, y los animales corrían libres por el bosque. ¡Qué maravilla era el Bosque de las Maravillas!

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
La Perrita del Bosque de las Maravillas
¿Te ha gustado «La Perrita del Bosque de las Maravillas»?
¡Compártelo con tus amigos!
Facebook
Twitter
Pinterest
WhatsApp
Email
Imprimir