La princesa y el collar de rubíes

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La princesa y el collar de rubíes
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La princesa y el collar de rubíes. Érase una vez, en un reino lejano, había una princesa llamada Ana. Ana era una princesa hermosa con cabello rubio y ojos azules. Era amable y simpática con todos los habitantes del reino. Vivía en un hermoso castillo con su padre, el rey, y su madre, la reina.

Un día, mientras la princesa paseaba por los jardines del castillo, encontró un collar de rubíes brillantes en el suelo. Era tan hermoso que Ana decidió llevárselo puesta. Pero lo que no sabía era que alguien lo había perdido y estaba buscándolo desesperadamente.

Cuando llegó la noche, un hombre apareció en la puerta del castillo del rey buscando su collar de rubíes. El hombre estaba muy triste porque el collar era un regalo de su esposa, que había fallecido recientemente. Ana se dio cuenta de que el collar no era de ella, así que inmediatamente lo devolvió al hombre.

El hombre, agradecido por la honestidad de la princesa, le dijo que si alguna vez necesitaba algo, él estaría allí para ayudarla. Ana le agradeció y se alejó de él.

Sin embargo, un día una terrible tormenta golpeó el reino, y los jardines y las casas se inundaron. Muchas personas, incluyendo al hombre que había perdido su collar, perdieron sus hogares y pertenencias en la inundación.

La princesa se sintió muy triste por ellos y decidió utilizar su riqueza y poder para ayudar a los necesitados. Así que comenzó a distribuir alimentos y ropa a las personas desfavorecidas de su reino.

Mientras distribuía alimentos, Ana recordó las palabras del hombre que le había devuelto el collar de rubíes. Sabía que había llegado el momento de pedir su ayuda, así que pidió a uno de sus sirvientes que fuera a buscarlo.

Cuando el hombre llegó, Ana le preguntó si podía ayudarla a construir casas para las personas necesitadas en su reino. El hombre, quien había sido un constructor antes de la inundación, inmediatamente aceptó y comenzó a construir hogares para los necesitados de la aldea.

La princesa también trabajó incansablemente junto a él para ayudar a construir las casas. De hecho, trabajó tan duro que su hermoso vestido se ensució y se rasgó. Pero ella no se detuvo, porque sabía que su trabajo ayudaría a mejorar la vida de su gente.

Finalmente, gracias al esfuerzo de la princesa y del bondadoso hombre, todas las personas necesitadas en el reino tenían un hogar nuevo y seguro. Ana se sintió muy feliz de ver a su gente feliz.

Al final, el hombre sonrió y le dijo a la princesa que ella era como un collar de rubíes, siendo hermosa por dentro y por fuera. Ana sonrió con gracia al recibir el cumplido y se dio cuenta de que la verdadera belleza viene de dentro, de ser amable y generoso con los demás.

Desde ese día en adelante, la princesa Ana siempre trabajó arduamente para ayudar a las personas necesitadas de su reino. Incluso convirtiéndose en la fundadora de un programa de asistencia a los menos favorecidos.

Y desde entonces el reino vivió una época de paz y armonía, todo gracias a la bondad y generosidad de la princesa y su collar de rubíes.

FIN.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
La princesa y el collar de rubíes
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