La princesa y el mundo submarino

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La princesa y el mundo submarino
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La princesa y el mundo submarino. Érase una vez una princesa llamada Marina que vivía en un castillo en el borde del océano. A Marina le encantaba jugar en la playa y ver el agua, pero nunca había ido más allá de la orilla. Siempre había querido saber qué había debajo del agua y si los cuentos sobre los mundos submarinos eran ciertos.

Un día, Marina estaba caminando por la playa cuando vio una hermosa concha. Al recogerla, un zumbido de energía la envolvió y Marina sintió como si estuviera flotando. Cuando abrió los ojos, se encontró en el mundo submarino.

La princesa miró a su alrededor y vio criaturas que nunca había visto antes. Tortugas gigantes nadaban junto a tiburones y un banco de peces coloridos pasó por delante de ella. Marina estaba asombrada y se emocionó mucho cuando se dio cuenta de que podía respirar bajo el agua.

Marina decidió explorar el mundo submarino y pronto encontró una ciudad submarina. Pero, para su sorpresa, no todas las criaturas que vivían en la ciudad submarina eran amables. Un pulpo gigante se acercó a Marina, mostrando sus afilados dientes.

«¿Quién eres tú y cómo es que tienes la habilidad para respirar bajo el agua?», preguntó el pulpo gigante.

Marina explicó su situación y el pulpo gigante le hizo una propuesta. «Te permito quedarte aquí, pero tendrás que realizar una tarea para ganarte tu permanencia. Deberás encontrar mi hermoso collar de perlas que perdí en la cueva de coral.»

Marina estaba feliz por la oportunidad de quedarse en el mundo submarino, así que aceptó el desafío y comenzó a buscar el collar. Después de salir de la ciudad submarina, nadó a través de una cueva de coral, esquivando a medusas y pulpos venenosos. Al final de la cueva, encontró un extraño cofre de perlas.

Cuando Marina abrió el cofre, un espectáculo de luces explotó ante sus ojos. Las perlas brillantes iluminaron la cueva y el collar dorado de perlas centelleó. Marina tomó el collar y lo metió en su bolsa.

Justo cuando estaba saliendo de la cueva, un enorme tiburón blanco apareció frente a ella. El aterrador monstruo nadó rápidamente hacia ella, amenazando con atacar. Marina cerró los ojos, esperando lo peor. Pero, para su sorpresa, el tiburón simplemente nadó alrededor de ella, sin atacar.

Marina rápidamente recordó haber leído que a los tiburones les gustaba la música, así que cogió su flauta mágica y comenzó a tocar una dulce melodía. El tiburón se calmó y se quedó escuchando la música por un tiempo antes de alejarse pacíficamente.

Marina regresó a la ciudad submarina con el collar de perlas, emocionada de haber cumplido con la tarea del pulpo gigante. Al entregar el collar, el pulpo gigante reconoció su valentía y le permitió quedarse en el mundo submarino.

En ese momento, Marina comenzó a darse cuenta de cómo todo en el mundo submarino estaba conectado. La música tranquila de la flauta mágica había calmado al tiburón, lo que a su vez permitió a un banco de peces nadar cerca. La conexión de todo en el mundo submarino hizo que Marina se sintiera en casa y sintiera más amor por este lugar.

Marina pasó muchos días explorando el mundo submarino y aprendiendo sobre las criaturas que vivían allí. Su amor por el mundo submarino la llevó a convertirse en una protectora de los seres submarinos y los animales del océano. Desde ese día, Marina descubrió que la amabilidad y la valentía son las mejores cualidades y que cuando los ponemos al servicio de los demás, el mundo se convierte en un lugar más hermoso. Lo que Marina había aprendido en el mundo submarino, lo compartió con su gente y todos se convirtieron en protectores del mar, el mundo submarino y sus criaturas fascinantes.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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