La princesa y la varita mágica

Tiempo de lectura: 4 minutos

La princesa y la varita mágica
¿PREFIERES UN AUDIOCUENTO?

Si prefieres, puedes escuchar el cuento mientras haces otras tareas

La princesa y la varita mágica. Érase una vez una princesa llamada Aurora. Era una niña muy bonita, con ojos grandes y brillantes, cabello dorado y un vestido rosa que parecía hecho de flores. Aurora vivía en un castillo enorme con sus padres, el rey y la reina.

Un día, mientras paseaba por los jardines del castillo, Aurora encontró una varita mágica en el suelo. No podía creer su suerte, ¡ahora ella tenía una varita mágica! De repente, llegó una hada llamada Flor, la cual le explicó que la varita mágica solo debía ser usada para hacer el bien y nunca para hacer mal.

Aurora estaba entusiasmada, pensando en todas las cosas buenas que podía hacer. Ella sabía que podía usar la varita mágica para hacer realidad cualquier deseo. Pero antes de poder empezar, se topó con un niño llamado Tomás. Él estaba llorando, y Aurora quiso preguntarle qué le pasaba.

Tomás le explicó que él había perdido a su gato, Whiskers, y no podía encontrarlo. Aurora se conmovió con Tomás y decidió ayudarlo. Tomás y Aurora buscaron en todo el castillo y, finalmente, encontraron a Whiskers debajo de una silla en la sala de estar. Tomás estaba tan feliz que le agradeció a Aurora.

Aurora se sintió muy bien por haber ayudado a Tomás. Sabiendo que tenía la varita mágica, se le ocurrió hacer algo más por los demás. Empezó a recorrer el castillo, ¡ayudando a todos aquellos que necesitaban su ayuda! Ayudó a la cocinera a cocinar la cena, a una de las doncellas a cambiar las sábanas de una cama, y también ayudó a uno de los guardias a encontrar su daga perdida.

Finalmente, llegó el momento de la cena y todos se sentaron alrededor de la mesa. Cuando llegó su turno de hablar, Aurora contó todo lo que había hecho ese día y cómo la varita mágica la había ayudado a ayudar a los demás. Todos en la mesa la felicitaron y le pidieron que contara más sobre la varita mágica.

Mientras hablaban, un hombre malvado entró en el castillo y exigió ver al rey. Él estaba tan furioso que tiró algunas vasijas de agua en el suelo. Aurora temblaba de miedo, pero luego recordó que tenía la varita mágica y pensó que tal vez podría ayudar.

Con cuidado, sin que el hombre lo notara, Aurora sacó la varita mágica de su bolsillo y apuntó al suelo. Al instante, el agua que había sido derramada en el suelo volvió a las vasijas. El hombre malvado se quedó boquiabierto y se alejó del castillo gritando y amenazando.

Todo el mundo en el castillo se quedó impresionado por lo que Aurora había hecho. Todos le agradecieron por haber protegido a su casa y su familia. La princesa estaba feliz de haber hecho algo bueno, incluso si sólo fue usando la varita mágica.

Después de ese día, Aurora se convirtió en la protectora del castillo. Utilizando su varita mágica, ella protegió el castillo y a su gente y nunca olvidó el poder de hacer el bien. Ella sabía que la varita mágica era un regalo muy especial y estaba lista para usarla sabiamente.

Y así, la princesa Aurora encontró algo más importante que la varita mágica: el poder de ayudar a los demás y hacer el bien. Ella había aprendido que usar la varita mágica tenía un propósito y que nunca la usaría para hacer mal. Y así, todos los habitantes del castillo vivieron felices para siempre gracias a la princesa y su varita mágica.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
La princesa y la varita mágica
¿Te ha gustado «La princesa y la varita mágica»?
¡Compártelo con tus amigos!
Facebook
Twitter
Pinterest
WhatsApp
Email
Imprimir