Los Buhitos en el Valle de los Sueños Olvidados. Érase una vez en el Valle de los Sueños Olvidados un grupo de buhitos curiosos llamados Pipo, Lula, Fénix y Twiggles. Ellos vivían en un enorme árbol rodeado de mariposas luminosas y tenían la tarea de velar por los sueños de los habitantes del valle.
Un día, Pipo, el buhito más valiente del grupo, decidió aventurarse más allá de los límites del valle. En su camino, se encontró con un zorro astuto que le ofreció un delicioso bocado a cambio de un sueño. Pipo, sin pensar en las consecuencias, aceptó la oferta. El zorro encantado con su astuto juego, terminó por engañarlo y se robó uno de los sueños que el buhito había prometido cuidar.
Cuando Pipo regresó al árbol, Lula, Fénix y Twiggles se dieron cuenta de que algo andaba mal. Tras escuchar la historia de su amigo, decidieron buscar al zorro para recuperar el sueño perdido. Después de mucho buscar, finalmente lo encontraron.
El astuto zorro les lanzó un desafío: si tenían éxito en resolver un enigma, recuperarían el sueño. Lula, la buhita sabia del grupo, rápidamente lo resolvió. El zorro, sorprendido y un poco furioso, les devolvió el sueño a los buhitos y huyó del lugar.
Desde ese día, los buhitos comprendieron la importancia de su trabajo y se comprometieron a velar por los sueños de los habitantes del valle con aún más diligencia y cuidado.
Érase una vez en el Valle de los Sueños Olvidados, un dulce y apacible estanque en el que vivían dos ranas, o mejor dicho, dos amigas inseparables: Rain y Cloud. A ellas les encantaba pasar horas mirando las estrellas, pero su mayor afición era escuchar los relatos de los buhitos sobre los sueños que habían cuidado durante la noche.
En una ocasión, los buhitos les contaron sobre el sueño de un pequeño conejito que estaba perdido y no encontraba el camino de regreso a su madriguera. Para sorpresa de las ranas, después de unos días de escuchar sus historias, la misma noche Rain soñó con ese conejito y se dio cuenta de que había sido ella la encargada de guiarlo a su madriguera.
La alegre rana compartió su sueño con su amiga Cloud y con los buhitos. Todos celebraron el valioso trabajo que realizaban y se dieron cuenta de que no solo velaban por los sueños de los habitantes del valle, sino que también eran capaces de guiar sus sueños y hacerlos realidad.
Érase una vez en el Valle de los Sueños Olvidados un viejo búho sabio que enseñaba a los jóvenes buhitos a cuidar y proteger los sueños. El búho se llamaba Sarango y con sus años de experiencia en el valle, conocía las historias de todos los habitantes y las experiencias que habían tenido en sus sueños.
Un día, los buhitos le pidieron a Sarango que les contara una historia de un sueño valiente, y así lo hizo.
La historia trataba de un pequeño zorro que soñó que volaba tan alto que tocaba las estrellas. El zorro descubrió que cada vez que alcanzaba una estrella, su luz se hacía más brillante y más grande.
El sueño parecía fácil, pero realmente no lo era. Cuando el zorro intentó tocar la primera estrella, se dio cuenta de que estaba demasiado lejos y no podía alcanzarla. Entonces, sin desanimarse, decidió saltar hacia la siguiente estrella, pero fue una tarea aún más difícil. El zorro se dio cuenta de que necesitaba mucha habilidad y paciencia para lograr su objetivo.
Después de muchos intentos fallidos, el zorro por fin aprendió a controlar su velocidad y habilidosamente saltó de estrella en estrella hasta llegar al cielo; allí tocó la última estrella y su luz se expandió por todo el valle.
Los buhitos quedaron impresionados con la historia y aprendieron que en la vida, las cosas más importantes se logran con perseverancia, coraje y paciencia.
Desde entonces, los buhitos del Valle de los Sueños Olvidados, guiados por la sabiduría del viejo búho Sarango, aprendieron a ser valientes, astutos y sabios guardianes de los sueños.